DESCRIPCIÓN
El síntoma más frecuente
de cáncer de tiroides es un nódulo, y la única manera de saber si un
nódulo es canceroso o no es examinarlo (puncionarlo con una aguja o extirparlo para
biopsia). El tratamiento del cáncer de tiroides suele ser quirúrgico, salvo
que ya se haya diseminado a otras zonas del organismo. Existen cuatro tipos principales de
cáncer de tiroides.
La causa del cáncer de tiroides no se conoce, pero se han identificado algunos
factores de riesgo. Así, se aconseja que toda persona que haya recibido
radiación en la cabeza o el cuello durante la infancia, se revise cada 1 ó 2
años en este sentido.
GLÁNDULA TIROIDES Y HORMONAS TIROIDEAS
Las hormonas tiroideas se producen en la
glándula tiroides. La glándula tiroides se localiza en la parte anterior
del cuello, bajo la nuez de Adán -Ver imagen-. Tiene forma de mariposa y abraza a
la tráquea. Está formada por 2 lóbulos más o menos iguales que
se juntan en el centro. Las hormonas tiroideas son esenciales para la función de
cualquier célula del organismo. Ayudan a regular el crecimiento y desarrollo, la
frecuercia cardíaca, la tensión arterial, la temperatura corporal y la tasa
metabólica del cuerpo --o sea, la velocidad con la que la comida se convierte en
energía.
La glándula tiroides utiliza yodo
para fabricar las hormonas tiroideas. Las 2 hormonas tiroideas más importantes
son la tiroxina (T4) y la triyodotironina (T3). La T4 tiene 4 moléculas de yodo,
mientras que T3 sólo lleva 3. El yodo necesario para fabricar hormonas tiroideas se
encuentra en pescados y mariscos, en el pan y en la sal yodada de mesa.
FRECUENCIA Y TIPOS DE CÁNCER DE TIROIDES
El cáncer de tiroides representa el 1 % de todos los
cánceres. Hay 4 tipos principales de cáncer de tiroides: papilar, folicular, medular y
anaplásico.
- Papilar.
Representa el 60 % del cáncer de tiroides. Son tumores que se desarrollan
a partir de células productoras de hormonas tiroideas yodadas. De
crecimiento muy lento. Se suelen tratar con éxito, incluso si existe
diseminación local a ganglios linfáticos.
- Folicular.
Representa el 17 % del cáncer de tiroides. Son tumores que también
se desarrollan a partir de células productoras de hormonas tiroideas
yodadas. Suelen ser "encapsulados", es decir, metidos dentro
de una membrana. Se pueden tratar con éxito, aunque pueden ser difíciles
de controlar si se salen de la cápsula e invaden estructuras vecinas.
- Medular.
5 % del cáncer de tiroides. Son tumores que se desarrollan a partir
de unas células que producen hormonas tiroideas no yodadas. De crecimiento
muy lento, pero mucho más difíciles de controlar que los
anteriores, porque se diseminan muy rápido. 1 de cada 10 casos de
cáncer medular de tiroides es familiar.
- Anaplásicos.
Representan el 18 % del cáncer de tiroides, y se dan a partir de los 60 años
de edad. Son los tumores de tiroides que más rápido se desarrollan y se diseminan,
y los más graves de todos.
CAUSAS DEL CÁNCER DE TIROIDES
La causa del cáncer de tiroides
no se conoce, pero se han identificado algunos factores de riesgo. Por ejemplo, las
personas que hayan recibido radiación en la cabeza o el cuello durante la infancia
tienen un riesgo mayor que la población general de desarrollar cáncer de
tiroides, y por ello se aconseja que se revisen cada 1 ó 2 años por este
motivo.
SIGNOS Y SÍNTOMAS
El síntoma más frecuente de cáncer de
tiroides es un nódulo que se nota en el cuello, y otros síntomas (dolor, dificultar al
tragar, ganglios) son raros e inespecíficos (se pueden dar en otros muchos procesos
leves).
Ante un nódulo tiroideo, la única manera de saber si es canceroso o no es examinarlo
(punción con una aguja o extirpación para biopsia ). Otras exploraciones frecuentes suelen
ser una gammagrafía tiroidea , que consiste en ingerir una pequeña cantidad de yodo
(I-131) o tecnecio (Tc-99m) radiactivos, que se fijan en el tiroides, dibujándose las
áreas anormales en un registro; y la ecografía de tiroides , por la que se produce una
imagen informática del tiroides a partir de los ecos generados por ondas de
ultrasonidos.
TRATAMIENTO
- CIRUGIA.
La extirpación total o parcial del tiroides (o tiroidectomía) es el
tratamiento más frecuente del cáncer de tiroides no diseminado.
Las principales complicaciones de la
cirugía del tiroides son el hipotiroidismo, es decir, una función demasiado
baja de la glándula; la parálisis de cuerdas vocales; y la extirpación
accidental de las glándulas paratiroides (localizadas detrás de la
glándula tiroides), lo que da como resultado una bajada del calcio sanguíneo
(las glándulas paratiroides regulan el calcio).
- YODO RADIACTIVO.
Se administra de una vez en forma de cápsula; radia directamente
el tejido tiroideo, destruyéndolo. El I-131 puede utilizarse a dosis
altas en algunos cánceres papilares o foliculares localizados.
- MEDICAMENTOS.
Tras la cirugía del tiroides o su ablación con yodo radiactivo,
suele ser necesaria la reposición de las hormonas tiroideas con
la hormona sintética levotiroxina (Levothroid®). En algunos
casos, cuando existe diseminación del cáncer, puede ser necesario
utilizar quimioterapia. En todos los casos, será necesario un seguimiento
posterior regular.
¿ QUÉ MÉDICO ME PUEDE TRATAR ?