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El síntoma más frecuente
de cáncer de tiroides es un nódulo, y la única manera de saber si un
nódulo es canceroso o no es examinarlo (puncionarlo con una aguja o extirparlo para
biopsia). El tratamiento del cáncer de tiroides suele ser quirúrgico, salvo
que ya se haya diseminado a otras zonas del organismo. Existen cuatro tipos principales de
cáncer de tiroides.
La causa del cáncer de tiroides no se conoce, pero se han identificado algunos
factores de riesgo. Así, se aconseja que toda persona que haya recibido
radiación en la cabeza o el cuello durante la infancia, se revise cada 1 ó 2
años en este sentido.
GLÁNDULA TIROIDES Y HORMONAS TIROIDEAS
Las hormonas tiroideas se producen en la glándula tiroides. La glándula tiroides se localiza en la parte anterior del cuello, bajo la nuez de Adán -Ver imagen-. Tiene forma de mariposa y abraza a la tráquea. Está formada por 2 lóbulos más o menos iguales que se juntan en el centro. Las hormonas tiroideas son esenciales para la función de cualquier célula del organismo. Ayudan a regular el crecimiento y desarrollo, la frecuercia cardíaca, la tensión arterial, la temperatura corporal y la tasa metabólica del cuerpo --o sea, la velocidad con la que la comida se convierte en energía.
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FRECUENCIA Y TIPOS DE CÁNCER DE TIROIDES
El cáncer de tiroides representa el 1 % de todos los cánceres. Hay 4 tipos principales de cáncer de tiroides: papilar, folicular, medular y anaplásico.
La causa del cáncer de tiroides no se conoce, pero se han identificado algunos factores de riesgo. Por ejemplo, las personas que hayan recibido radiación en la cabeza o el cuello durante la infancia tienen un riesgo mayor que la población general de desarrollar cáncer de tiroides, y por ello se aconseja que se revisen cada 1 ó 2 años por este motivo.
El síntoma más frecuente de cáncer de
tiroides es un nódulo que se nota en el cuello, y otros síntomas (dolor, dificultar al
tragar, ganglios) son raros e inespecíficos (se pueden dar en otros muchos procesos
leves).
Ante un nódulo tiroideo, la única manera de saber si es canceroso o no es examinarlo
(punción con una aguja o extirpación para biopsia ). Otras exploraciones frecuentes suelen
ser una gammagrafía tiroidea , que consiste en ingerir una pequeña cantidad de yodo
(I-131) o tecnecio (Tc-99m) radiactivos, que se fijan en el tiroides, dibujándose las
áreas anormales en un registro; y la ecografía de tiroides , por la que se produce una
imagen informática del tiroides a partir de los ecos generados por ondas de
ultrasonidos.