Cáncer
Cardiovasculares
Comunes
con Alergias
Cuidados domésticos
de la Piel
de la Vista
del Anciano
Dental
Dieta y Salud
Digestivos
en el Embarazo
en el Hombre
en la Adolescencia
en la Infancia
en la Mujer
Endocrinología
Psicología
Pulmonares
Rehabilitación
Síntomas
Alimentación
Análisis
Anticonceptivos
Cirugía estética
Cuidados del Anciano
Diabetes
Drogadicción
Embarazo y lactancia
Enfermedades ETS
Enfermedades Infecciosas
Estudios diagnósticos
Intervenciones
Lesiones en Deporte
Mantener la Salud
Medicamentos
Medioambiente
Nutrición
Obesidad
Otorrinolaringología
Primeros auxilios
Radiología
Reumatología
Salud en Navidad
Sida
Vida sana
Logopedia
La enfermedad coronaria es la más asesina en los países occidentales. Mata a más de 600.000 personas cada año sólo en los USA. Aunque se desarrolla lentamente durante muchos años, mata instantáneamente (muerte súbita) en un tercio de los casos.
Los vasos sanguíneos que llevan oxígeno y nutrientes al propio músculo cardíaco (o miocardio) son pequeños y forman una corona que rodea al corazón (de ahí el nombre de vasos "coronarios").

La enfermedad coronaria empieza cuando en estos pequeños vasos se desarrollan las llamadas placas de ateroma (Ver la guía "Arteriosclerosis"), que son un acúmulo de colesterol, calcio y otras sustancias en las paredes de los vasos. Entonces se compromete en mayor o menor grado el flujo de oxígeno y nutrientes al propio corazón, con efectos que varían desde una angina de pecho o un infarto de miocardio, hasta una insuficiencia cardiaca.
La arteriosclerosis en los distintos vasos ocurre de forma irregular, en unos mucho más que en otros. La presencia en un vaso dado de placas de ateroma hace que en dicho vaso existan estrechamientos y que en ellos se desarrolle más fácilmente un trombo, un coágulo de plaquetas, proteínas de la coagulación y desechos celulares que acaba taponando el vaso. Una embolia es un trombo que ha viajado por la sangre hasta llegar a un vaso pequeño donde se enclava como un émbolo. Trombosis y embolia son, pues, términos equivalentes.
Los mismos factores que favorecen la arteriosclerosis son los factores que favorecen el desarrollo de enfermedad coronaria.
Por otra parte, las paredes de las arterias coronaria tienen músculo, y este músculo puede sufrir espasmos, que hacen estrecharse más todavía el vaso en una zona determinada. Los espasmos coronarios pueden ocurrir sin causa aparente, pero también por exposición a frío o fuerte stress emocional.
La enfermedad coronaria se diagnostica con una serie de pruebas elementales, y para los que la sufren pueden ser necesarias otras pruebas más sofisticadas (test de esfuerzo, cateterismo cardiaco, o coronariografía, estudio isotópico).
El tratamiento de la enfermedad coronaria incluye una serie de medicaciones y medidas dietéticas y preventivas. La cirugía puede conseguir corregir la obstrucción de los vasos coronarios, bien mediante by-pass (derivación) o en algunos casos mediante la apertura de los vasos estrechados o angioplastia coronaria.