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La Metformina es un fármaco antidiabético oral de la familia de las biguanidas considerado actualmente agente terapéutico de primera elección, junto con la dieta y el ejercicio, en pacientes con Diabetes Mellitus tipo 2.
Mejora la resistencia insulínica que existe en los tejidos periféricos (hígado, músculo esquelético y tejido adiposo) disminuyendo la producción de glucosa por el hígado (neoglucogénesis y glucogenolisis) y aumentando la captación del azúcar por las células del organismo.
Los más frecuentemente referidos son los síntomas gastrointestinales como la diarrea, y en ocasiones, náuseas, vómitos y dolor abdominal. Estos efectos varían según la dosis de fármaco utilizada por lo que se recomienda una dosis baja de inicio y un aumento paulatino según necesidades y tolerancia. Además en muchos pacientes los efectos son transitorios.
Puede asociarse a gusto metálico y a malabsorción de vitamina B12.
Un efecto muy raro aunque grave es la aparición de acidosis láctica.
Comprimidos de 850 mg y 1000 mg que se toman durante o después de las comidas, hasta un máximo de 3 gramos diarios en adultos.
En la actualidad existen múltiples fórmulas que la combinan con otros antidiabéticos orales y se puede utilizar también en pacientes insulinizados.