Digestivos
De la piel
Comunes
Endocrinología
Cardiovasculares
Pulmonares
En la infancia
En la adolescencia
Del hombre
De la mujer
Del anciano
Psicología
Cáncer
Diabetes
Alergias
Odontología
Oftalmológicos
Logopedia
Lesiones deportivas
Análisis
Métodos diagnósticos
Intervenciones
Medicamentos
Síntomas
Cuidados domésticos
Mantener la salud
Vida sana
Obesidad
Dieta y nutrición
Drogadicción
1. El perverso siempre tiene una serie de fantasías conscientes, sabe que va a cometer el acto sexual previamente, en una determinada escenografía que se denomina ESCENARIO. Ese escenario es imprescindible para que él pueda desarrollar su actividad sexual perversa. Si no se da, no la desarrolla. Siempre está presente la connotación de OBSCENIDAD, siempre se trata de dañar, humillar, hacer daño, destruir al objeto sexual.
2. Ese deseo de hacer daño al objeto sexual tiene una intención de VENGANZA; lo somete a una serie de humillaciones que son la venganza de las que él ha sufrido, real o imaginariamente, particularmente durante su infancia y adolescencia.
3. Necesita la sensación de SUPERIORIDAD, triunfo, dominación. Necesita colocar a su víctima en situación de sumisión, temor,...
4. El sujeto perverso está reviviendo un traumatismo sexual infantil, porque ha sido humillado en su sexo o en su identidad sexual. Consiste en REVIVIR esa experiencia pero invirtiendo los papeles, pasa de víctima a vengador. Identificación con el agresor para evitar la identificación con la víctima (temor).
5. Al perverso le gusta correr ciertos riesgos; situarse en el límite de desafío a la ley ("me van a pillar", "me pueden pillar").
6. Tendencia a DESHUMANIZAR al objeto; considerar a su víctima sexual como sin sentimientos, sin dignidad, de usar y tirar.
7. El perverso teme la ley; le gusta rozarla, pero la teme, así que se cuida de reconocer estos comportamientos porque sabe que de ello depende la sanción.
En su vida habitual, el perverso puede tener diferentes tipos de personalidad: