DEFINICIÓN
El sistema vascular es el circuito a través
del cual viaja la sangre por el organismo.
Consiste básicamente en dos circuitos:
El circuito corto o derecho (circulación pulmonar)
empieza en la parte derecha del corazón; lleva sangre a los pulmones, y
devuelve de nuevo sangre oxigenada al corazón.
El circuito largo o izquierdo (circulación
sistémica) empieza en la parte izquierda del corazón; recibe la
sangre oxigenada de los pulmones, y la envía a todo el resto del
organismo.
La sangre se envía a
través de la arteria aorta (la más grande del organismo) a un sistema
de arterias cada vez más pequeñas, hasta las arteriolas primero y
despúes por el sistema capilar, hasta todos los tejidos. En el sistema capilar,
la sangre recoge anhídrido carbónico y otros productos de deshecho de
los tejidos, y empieza su viaje de retorno por el sistema venoso, empezando por las
vénulas y después por venas cada vez más grandes que confluyen
en las venas cavas (las venas más grandes del organismo), hasta el corazón
derecho.
La cantidad de sangre del sistema
circulatorio es constante (alrededor del 7 % del peso corporal), pero la
distribución de la sangre en unos u otros vasos varía ampliamente de
acuerdo con el ejercicio, la exposición a frío o a calor, las emociones,
etc. Durante el ejercicio, va más sangre a los músculos. Después
de comer, va más sangre a los intestinos. Si hace mucho calor, va más
sangre a la piel, lo que ayuda a disipar el calor. Si hace frío, se redistribuye
el flujo sanguíneo a los vasos más internos, en un intento de conservar
el calor.
Este sistema tan flexible está
expuesto a muchas anomalías. Algunas de ellas por problemas de corazón;
también por enfermedades que afectan directamente a los vasos, sobre todo la
arteriosclerosis, que puede deberse a otras enfermedades generales como la diabetes, o
ser resultado de un conjunto de hábitos nocivos en la dieta y la actividad
diaria.
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