El programa de entrenamiento del niño/adulto con asma bronquial debe incluir las mismas fases que otras pautas de entrenamiento:
Calentamiento (muy paulatino)
Estiramientos pre-ejercicio
Realización del entrenamiento establecido
Estiramientos post-ejercicio
Período de relajación y recuperación.
El tipo de ejercicio, intensidad de realización, duración y frecuencia vienen determinados por el nivel aeróbico del niño. Éste se evalúa valorando la frecuencia cardíaca máxima que es capaz de tolerar sin que se desencadenen síntomas de disnea y ansiedad. Los pacientes con una limitación funcional conocida no deben superar un incremento del 30 % sobre la frecuencia cardíaca de reposo en el ejercicio mantenido.
Ambiente caliente húmedo. La humedad del ambiente debe ser entre el 60 y 70% y la temperatura entre 24 y 30ºC.
Deportes en ambientes cerrados.
Detener los ejercicios de forma pausada.
Periodo refractario de 1 a 2 horas. Se pueden realizar ejercicios de intensidades altas, de poca duración y con recuperaciones entre los ejercicios casi completas.
Tomar el o los fármacos indicados antes de la actividad física (entre 15 minutos y 1 hora antes, dependiendo del fármaco utilizado y el patrón de respuesta de cada niño).
Realizar un calentamiento prolongado y progresivo: Por ejemplo, múltiples sprints de 30 segundos, a intervalos de 2 minutos, efectuados 30 minutos antes de un ejercicio prolongado, reducen la intensidad del AIE.
Tratar que el ejercicio se haga a intervalos.
No realizar ejercicios máximos en intensidad.
En lo posible, realizar los deportes en ambientes calientes y húmedos.
En lo posible, intentar respirar por la nariz, lo que garantiza un mejor calentamiento y humidificación del aire.
Llevar la medicación broncodilatadora "de rescate" (de acción rápida) en la bolsa de deporte siempre.
No cometer imprudencias estando solo o en situaciones de riesgo. Especialmente cuando se realicen deportes de un cierto peligro como montañismo, escalada, ciclismo, rafting...