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Es el primer medicamento que salió al mercado en su grupo de actuación para la disfunción eréctil. En los estudios realizados, sildenafil mejoró las erecciones en 3 de cada 4 participantes (~75 %), comparado con sólo 1 de cada 4 que mejoraron al tomar un placebo; con sildenafil, 1 de cada tres intentos de coito fue un éxito -comparado con sólo 1 de cada 5 intentos en pacientes con placebo-. Viagra® aumenta una sustancia llamada GMP cíclico, que se produce en el pene durante la actividad sexual y que aumenta el flujo sanguíneo.
Así, el sildenafil aumenta el flujo del pene de forma natural, de modo que la estimulación sexual causa erección. Viagra® no es, pues, un afrodisíaco, ni una hormona, ni un producto que cause per se erección, sino que sólo ayuda a conseguir una erección cuando existe estimulación sexual. Viagra® se toma "a demanda" -sólo cuando se desea-, y su acción comienza en 30 minutos y dura hasta 4 horas. No se recomienda más de 1 tableta al día. Los efectos colaterales incluyen molestias digestivas, dolores de cabeza, enrojecimiento facial y dolores musculares, y, en un 3 % de los tratados, alteraciones de la visión. Como otras sustancias para tratar la DE, Viagra® está contraindicado en caso de enfermedades cardíacas, y especialmente, jamás debe asociarse con los medicamentos llamados nitratos (por ejemplo, la nitroglicerina que se usa bajo la lengua para tratar la angina de pecho); en asociación con SILDENAFIL, los nitratos pueden bajar la tensión arterial bruscamente hasta niveles peligrosos.