Enfermedades Reumatológicas

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Espondilitis anquilopoyética

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Espondilitis anquilopoyética
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¿Qué otros nombres tiene?

  • Espondilitis anquilosante

  • CIE-9: 720.0

  • CIE-10: M45.9

¿Qué es la espondilitis anquilopoyética?

La Espondilitis anquilosante o Anquilopoyética (EA) es una enfermedad reumática que produce inflamación de las articulaciones de la columna vertebral y de las sacroilíacas. Puede manifestarse como episodios aislados de dolor lumbar, o, en su forma mas grave, afectar a toda la columna y a las articulaciones periféricas, ocasionando dolor en la columna y en las articulaciones, rigidez vertebral, pérdida de movilidad y deformidad articular progresiva.

En ocasiones puede acompañarse de manifestaciones extraarticulares, como inflamación en los ojos o en las válvulas del corazón.

La espondilitis anquilosante EA pertenece a un grupo de enfermedades que afectan al raquis, llamadas Espondiloartropatías. En este grupo, además de la espondilitis anquilosante EA se incluyen el Síndrome de Reiter, algunas formas de Artropatía Psoriásica y la Artropatía asociada a la Enfermedad Inflamatoria Intestinal.

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¿Cuál es la causa que lo provoca?

La causa de la espondilitis anquilosante es desconocida, pero todas las espondiloartropatías comparten un marcador genético común, HLAB27, que aparece en la mayoría de los individuos afectos.

En algunos casos, la enfermedad aparece en estos pacientes predispuestos después de exposición a una infección intestinal o del tracto urinario.

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¿Qué incidencia tiene este trastorno?

La espondilitis anquilopoyética afecta, aproximadamente, a 1 de cada 1000 habitantes. Típicamente comienza en la adolescencia o en la juventud, y su incidencia es mayor en los hombres que en las mujeres presentando éstas, además, una enfermedad mas leve. Su incidencia también varía en los distintos grupos raciales.

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¿Cómo se puede detectar?

La base del diagnóstico de la Espondilitis Anquilosante, son los síntomas referidos por el paciente y las alteraciones observadas por el médico en la exploración física. Con frecuencia se retrasa el diagnóstico porque se atribuyen los síntomas de la enfermedad a otros procesos mas comunes, que afectan a la región lumbar.

El dolor nocturno y la pérdida de movilidad en la región lumbar, son manifestaciones precoces y comunes de la EA. Aunque la mayoría de los casos, los síntomas comienzan en las zonas lumbar y sacroilíaca, suelen afectarse también los segmentos cervical y dorsal de la columna. La artritis también puede afectar a las grandes articulaciones periféricas (hombros y caderas) y también dedo gordo del pie y talones.

Algunos pacientes tienen inflamación ocular y, en los casos mas graves, puede observarse afectación de las válvulas cardíacas.

En ocasiones, la espondilitis anquilosante puede preceder al desarrollo de una enfermedad inflamatoria intestinal y algunos pacientes presentan fiebre elevada, fatiga, pérdida de peso y anemia.

Otras enfermedades viscerales u óseas, pueden remedar a las Espondiloartropatías y deben ser distinguidas de ellas:

  • la evaluación analítica puede demostrar inflamación,
  • anemia o positividad del HLAB27.

Las radiografías y gammagrafías óseas pueden mostrar cambios característicos.

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¿Cuál es el tratamiento recomendado?

La gravedad de la afectación articular y el grado de manifestaciones sistémicas varían grandemente de unos individuos a otros. El diagnostico precoz y preciso y el tratamiento adecuado pueden minimizar el dolor y la incapacidad funcional.

El tratamiento médico se basa en los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs). La Indometacina es el mas efectivo de ellos. La Sulfasalacina puede ser beneficiosa en aquellos pacientes con enfermedad mas grave. La artritis de las articulaciones periféricas puede responder a Metotrexato.

El tratamiento rehabilitador es esencial. La postura adecuada durante el sueño y en la deambulación, junto con ejercicios para la musculatura abdominal y paravertebral, ayudan a prevenir las deformidades. Deben programarse ejercicios que mantengan la flexibilidad articular y ejercicios respiratorios para mantener la capacidad pulmonar. Incluso, con un tratamiento óptimo, algunos pacientes desarrollan rigidez o anquilosis del raquis.

En ocasiones puede acompañarse de manifestaciones extraarticulares, como inflamación en los ojos o en las válvulas del corazón.

Es decisivo un tratamiento continuado.

La Espondilitis Anquilosante es un problema crónico que persiste a lo largo de toda la vida y algunos pacientes, a menudo, abandonan el tratamiento con el resultado de deformidades posturales permanentes y pérdida de la movilidad.

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Bibliografía

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