Embarazo y Lactancia

Lactancia con fórmulas adaptadas

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Embarazo y Lactancia

¿Qué deberíamos saber?

Hay circunstancias muy particulares de cada madre, para tomar la decisión de alimentar al recién nacido con otra leche que no sea la suya (fórmula adaptada). En estos casos no quiere decir que la madre quiera menos a su hijo, o que no vaya a haber afecto feto-materno ni que el niño estará mal alimentado.

A partir de este supuesto se inició la adaptación de la fórmula de leche de vaca a la fórmula de la leche materna.

1. La leche de vaca tiene un elevado contenido proteico y mineral. Puede provocar reacciones alérgicas en los lactantes susceptibles y, debido a la posibilidad de cuajarse, es difícil de digerir.

2. Las fórmulas para lactantes se preparan tratando de imitar la leche materna y son diferentes de la leche de vaca en varios aspectos importantes. En las fórmulas la proteína ha sido parcialmente desnaturalizada para que sea más digerible que la leche de vaca entera. Las fórmulas tienen también unos niveles de calcio, fósforo y otros minerales más adaptados a las necesidades del lactante y a sus capacidades fisiológicas. Están prácticamente libres de colesterol, mientras que la leche de vaca contiene aproximadamente 20 mg/dl y la leche humana 30 mg/dl. Las fórmulas no tienen las propiedades inmunitarias de la leche materna.

Las fórmulas de iniciación cubren las necesidades nutritivas del lactante los primeros 4-6 meses; también hay fórmulas adaptadas para recién nacidos pretérmino o peso al nacer inferior a 2500 g. Por ello se cree que el momento de pasar de una fórmula adaptada en los pretérmino (prematuros) a otra adaptada para los niños a término sería antes del alta del hospital, o sea, cuando alcanzan los 2500 g.

3. Las fórmulas de continuación es la destinada a la alimentación del lactante a partir de los 4-6 meses. En ellas no hay necesidad de modificar la relación lactoalbúmina/caseína, ya que las enzimas implicadas en el metabolismo de los aminoácidos están completamente desarrolladas.

El paso del destete a la leche entera puede efectuarse a los 10 meses, aunque es preferible retrasarlo hasta los 15 meses. La ingestión de leche entera en los lactantes mayores debe estar limitada a 500-750 ml/día, para ayudar a controlar el aporte de calorías y para minimizar el riesgo de deficiencia nutricional en hierro.

La comparación de la distribución calórica suministrada por fórmula comercial típica, la leche vaca, la leche desnatada y la leche materna es la siguiente:

% de la energía total:

PROTEÍNAS GRASAS HIDRATOS DE CARBONO
Leche humana 8 55 37
Fórmula Comercial 9 49 52
Leche de vaca entera 21 45 34
Leche desnatada 40 3 57

La leche desnatada proporciona excesiva energía en forma de proteínas y es deficiente en grasa.

La leche desnatada es inapropiada por su aportación calórica, pues sólo proporciona 35 kcal/dl, y su bajo contenido en hierro, ácido ascórbico y ácidos grasos esenciales. En cambio, la leche materna y las fórmulas proporcionan 67 kcal/dl.

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