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Como consecuencia de una operación de hernia inguinal ¿Puede producirse un atropamiento del cordón espermático y una atrofia testicular?

Pregunta

¿Es posible que en una operación de hernia inguinal se me pueda producir un atropamiento del cordón derecho y que se produzca una atrofia-hipotrofia testicular o una necrosis? ¿Cuáles serían los motivos para que se produjese ese atrapamiento o la falta de riego que genere necrosis en el parénquima testicular compatible con infarto hemorrágico evolucionado? ¿Cuál seria el remedio si permanece el dolor en el testículo afectado?

¿La cirugía con técnica de Lichtenstein es una técnica que si se hace correctamente no supone que se produzca atrapamiento del cordón secundario a cirugía de hernia inguinal? ¿Por qué se produce la compresión del cordón testicular derecho secundario a cirugía de hernia inguinal? ¿Es correcta la operación en la que, al examinar la malla, se ve esta totalmente integrada en tejido muscular que produce torsión por adherencias del cordón inguinal? Si es correcta ¿Por qué se produce la torsión y existe pobre vascularización en el testículo derecho, llegando a producirse la necrosis antes comentada?

Respuesta

Voy a intentar contestar de una forma esquemática a las cuestiones que usted plantea. Pero para ello, he de realizar una serie de aclaraciones que me permitan exponer de una forma resumida las peculiaridades de este tipo de cirugía.

En primer lugar, la cirugía de la hernia inguinal es el tipo de intervención quirúrgica que con mayor frecuencia se practica en los hospitales. Desde antiguo se conoce el método de reducción de la hernia o devolver el contenido herniado a su sitio original. Si era un asa de intestino la que aparecía en el bolsón inguinal, está se intentaba devolver a la cavidad abdominal mediante maniobras especiales conocidas como reducción o taxis. Posteriormente se fueron ideando técnicas que permitían mantener la reducción inguinal mediante aparatos de contención inguinal externos; los conocidos bragueros y técnicas quirúrgicas encaminadas a reforzar esa zona débil inguinal, de las que citaré los métodos de Halsted, Mayo, Bassini, McVay, LaRoque, etc. Estas técnicas básicamente, acercaban mediante puntos de sutura más o menos ingeniosos y por tensión, los músculos que estaban separados.
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Todo esto ha cambiado radicalmente desde que se ha aplicado el concepto de herniorrafia o hernioplastia sin tensión mediante el uso de nuevos materiales de sutura y sobremanera con la utilización de prótesis o mallas. De estas técnicas, la técnica de Lichtenstein permite reforzar el canal inguinal mediante el uso de una prótesis de polipropileno que es una especie de tejido o malla de un material plástico, que va a producir una fibrosis intensa o cicatriz que va a ser beneficiosa, pues va a producir un refuerzo deseado de la zona inguinal más débil sin que exista tensión. Como cualquier intervención quirúrgica y a pesar de la frecuencia con la que se practica esta técnica, la reparación herniaria no está exenta de complicaciones. Por un lado tenemos las comunes, derivadas de propia intervención como la hemorragia, infección o cicatrización. El uso de materiales extraños al organismo también puede producir rechazo o anomalías en la cicatrización a largo plazo que no son fácilmente controlables, produciendo adherencias a territorios nerviosos o zona del pene que produce deformidades o intensa reacción fibrosa que produce dificultad para el riego que necesita y que discurre por el cordón inguinal a través de los vasos espermáticos. La falta de este riego condiciona como usted cita, la isquemia del teste y sus lesiones evolutivas hasta el infarto.
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En ocasiones esta falta de riego es reversible pero si se ha instaurado ya la necrosis testicular puede ser necesaria la orquiectomía o extirpación testicular. Esta misma orquiectomía a veces puede ser necesaria para reparar hernias muy complejas que se han reproducido, ya que eliminando el cordón, podemos cerrar mejor el orificio inguinal, aunque esta opción es muy rara en la actualidad.

De cualquier forma y usted también lo apunta, la necrosis e infarto testicular puede ser consecuencia de otros muchos procesos asociados o no a la intervención quirúrgica de la hernia, como son las torsiones testiculares que también hacen interrumpir el flujo sanguíneo, o traumas, o anomalías en la sensibilidad, o alteraciones en la coagulación o diabetes, en fin, toda una serie de procesos que habría que valorar en su conjunto.

Para concluir, decirle que consulte con su cirujano que a buen seguro le informará de una forma más puntual al proceso o procesos que usted plantea.

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