Preguntas médicas respondidas por nuestros especialistas médicos

En una operación cardiaca en la aorta sufrí un shock anafilactico que me ha dejado muchas secuelas ¿A qué puede ser debido?

Pregunta

Soy hombre de 40 años, la situación es la siguiente: hace 5 años sufrí una infección de más de seis meses de duración tratada con antibióticos orales que no conseguían remitirla, al final me hospitalizaron durante 20 días con tratamiento con Vancomicina, y el diagnóstico fue de posible endocarditis por bacteria desconocida de tipo difteromórfico.

Me aconsejaron que dado que tenía una malformación congénita en la válvula aórtica que estaba ya en grado severo, me operara cuanto antes aunque en los distintos electrocardiogramas transexofágicos que me practicaron no encontraron vestigios de infección.

Dado que me encontraba muy débil y no me recuperaba a los seis meses de esto decidí operarme. En la operación sufrí un shock anafiláctico a la protamina del que costó mucho recuperarme a base de grandes dosis de adrenalina y corticoides. Perdí mucha sangre no repuesta y tuvieron que practicarme de nuevo la circulación extracorpórea para recuperarme.

La recuperación fue normal. El cirujano dijo que no había vestigios de endocarditis en la válvula, y que la válvula metálica implantada funcionaba con éxito.

Tras las revisiones con el cardiólogo dice que mi sistema funciona muy bien, aunque persiste la hipertrofia ventricular izquierda.

Desde entonces sufro migrañas dos o tres días por semana con impresionantes dolores de trigémino, dolores articulares y musculares que prácticamente me impiden andar. Cualquier esfuerzo físico o mental me cuesta días de cama para recuperarme (un viaje de 200 Km 5 días de cama).

Me duelen las sienes con solo rozarme un dedo, claudicación intermitente en ambas piernas y brazos, mi memoria anda muy mal, tengo los ojos y bocas secos, veo luces y sombras cuando hago esfuerzos, mi hipertensión está bien controlada por medicamentos y por el momento me han descartado una depresión. Los dolores en esternón, costillas, omoplatos, parte alta del cuello, mandíbulas son insoportables, y no se me quitan ni con Tramadol Retard 100 cada 8 horas.

Los análisis que me han practicado son normales, ¿Qué me puede pasar doctor? ¿Conoce usted algún caso post cirugía que le ocurra lo mismo?

Respuesta

Me plantea una pregunta extremadamente difícil, como bien imaginará dado el desconcierto que ha sembrado entre mis colegas. Con los escasos datos clínicos de los que dispongo en cuanto a la intervención y los datos exactos que atañen a la misma, y que seguramente ni Ud. mismo conozca pues son de elevado peso técnico.

Parto de la base de que si lo reintrodujeron en circulación extracorpórea, fue porque lo reintervinieron por sangrado dado el shock anafiláctico, o bien por un problema severo de oxigenación derivado de la misma causa, y asimismo asumo que NO hubo parada cardiorespiratoria ni tiempo de reanimación cardiaca.

Su clínica me hace pensar en dos posibilidades: que se trate de una disfunción psiquiátrica, del tipo depresivo o conversivo y que al parecer mis colegas también han estudiado y descartado, o que se trate de una complicación directa de la cirugía.
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La circulación extracorpórea tiene ciertos riesgos en cuanto al cerebro y a la médula espinal se refiere. Entre ellos, los de embolización o alojamiento de sustancias extrañas a estos niveles, peligro que es mayor cuando se interviene sobre las válvulas, y aún mayor si compromete al territorio aórtico. Por tanto, estaba Ud. en el grupo de mayor riesgo. Si además hay que reintroducir al paciente en circulación extracorpórea de manera emergente, el riesgo es aún mayor.

Uno de los fantasmas más temidos es la embolización de aire dentro de las arterias cerebrales, en un fenómeno similar al que ocurre a los buceadores cuando emergen demasiado rápidamente y que se conoce, en general, como “embolismo aéreo”, “embolia gaseosa” o “aeroembolia”.
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Suele manifestarse desde el postoperatorio inmediato y puede dejar secuelas más o menos permanentes de diversa naturaleza según los territorios que afecte, y es muy difícil de detectar. Sus síntomas no coinciden con los más típicos de una embolia aéreo y además lleva muchos años con ellos a cuestas, pero mi impresión general es que si no se trata de un problema psíquico (comprensible dado el estrés que su cuerpo tuvo que soportar en aquellos momentos) la búsqueda debe hacerse por este nuevo camino.

Lamento no poder ser más concreta. Espero haberle ayudado en algo, aunque su caso es demasiado complicado para poder tratarlo de manera menos global, y este medio no es en absoluto el adecuado para ello.

¿Qué médico me puede tratar?

Bibliografía

  • Hemograma. Manual de interpretación. Renato Failace. 5ª Edición. Editorial médica Panamericana 2011 ISBN: 978-85-363-2556-9.

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