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He sufrido dos abortos diferidos a las 7 y 11 semanas ¿Qué pruebas debo hacerme para evitar otro aborto?

Pregunta

El pasado mes de octubre sufrí un aborto diferido a las 7 semanas de gestación.

Tras comentarme el especialista que solía ocurrir este tipo de cosas, no le dió mayor importancia y volví a quedarme embarazada 3 meses después. Volví a sufrir otro aborto diferido, esta vez a las 11 semanas de gestación.

En ese momento, el especialista me hizo una serie de análisis de glucosa, tiroides, colesterol y parámetros sanguíneos habituales, no encontrándose nada anormal.

Los análisis de los legrados tampoco dieron nada fuera de lo corriente, con lo que el especialista opina que lo volvamos a intentar de nuevo dentro de 1 mes.

Hemos consultado a otro especialista y nos recomienda aumentar los análisis antes de intentar un nuevo embarazo.

Nos comentó que era imprescindible un análisis hormonal, otro de coagulación sanguínea y, sobre todo un análisis genético de mi pareja y mío para detectar posibles incompatibilidades.

En este momento no sabemos por qué un especialista nos comenta que no hay más análisis por hacer, y el otro nos dice que los que quedan por hacer son imprescindibles.

¿Cree usted que se deberían realizar esos análisis? Sería conveniente, en caso de caer embarazada de nuevo ¿Tener reposo absoluto durante buena parte del embarazo? Antes de intentar un nuevo embarazo me gustaría tener las mayores garantías de éxito para no volver a perder hijos y estar continuamente en quirófanos.

Respuesta

Respecto a la discrepancia entre profesionales viene derivada de la diferente forma de enfocar el problema., ya que aunque es una preocupación para la pareja, no es raro que se produzca uno o dos abortos en la vida reproductiva de una mujer sin que esto suponga un problema grave de infertilidad.

Se considera aborto habitual cuando se han producido tres consecutivos. Es entonces cuando se suele realizar un estudio completo incluyendo estudios cromosómicos y genéticos, endocrinopatías y trastornos metabólicos (enfermedades del tiroides, diabetes, insuficiencia renal crónica...), además de trastornos inmunológicos y problemas ováricos. Se completa con un estudio completo de la anatomía uterina mediante histerografía o histeroscopia si se cree necesario

En su caso se supone que la exploración ginecológica ha sido normal, y por definición no está todavía en la situación de aborto habitual e indicación estricta de ampliar el estudio, por lo que cada profesional hace una interpretación diferente de su problema (edad, preocupaciones, etc...) pero técnicamente los dos tendrían razón.

Probablemente la decisión de adelantar ese estudio recae finalmente en la vivencia que la paciente tenga del problema.

Le envío un resumen de las causas de aborto recurrente y el estudio a seguir (según los hallazgos se ampliará o reducirá):

La incidencia de abortos recurrentes es de alrededor del 1% de parejas en edad reproductiva. Los factores asociados son:
  • En un 50% son de causa desconocida o no aparente.
  • Defecto de fase lútea en un 15%.
  • Malformación uterina en un 10%.
  • Incompetencia cervical en un 10%.
  • Inmunológico (A.C. antifosfolípidos) en un 10%.
  • Defectos cromosómicos en un 5%.
Existe gran dificultad para evaluar correctamente una determinada terapia, ya que el 50% de las parejas no tratadas conciben un hijo normal en el siguiente embarazo.
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El riesgo relativo de presentar un aborto espontáneo en la población general es de aproximadamente 14%. Este asciende a 23% cuando ha existido un aborto previo, 29% con 2 abortos previos y 49% con 3 abortos previos.

Los casos de defecto de fase lútea tratados son los con mejor pronóstico, seguidos por las malformaciones uterinas corregidas y la incompetencia cervical tratada. El pronóstico es reservado en los casos de trastornos inmunológicos y pobre en los defectos cromosómicos. La evaluación de estos casos precisa de una Historia obstétrica detallada, con especial énfasis en el número y tipo de abortos previos, la presencia o ausencia de embrión y de vitalidad embrionaria demostrada.
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También debe considerarse la historia familiar de abortos que orientaría a una alteración inmunológica o cromosómica. Se incluye un examen físico y ginecológico para descartar patologías sistémicas como enfermedades del colágeno y endocrinopatías. Se realiza además un estudio del ciclo con biopsia endometrial y niveles de progesterona plasmáticos para descartar defectos de fase lútea o patología endometrial (endometritis).

Si se estima necesario, se realiza una histerosalpingografía para descartar malformaciones uterinas congénitas o adquiridas (sinequias post legrado). Cariotipo de ambos miembros de la pareja para identificar alteraciones. Evaluación de competencia cervical si procede, es decir, si existe historia de abortos de fin de primer trimestre, o más frecuentemente, de segundo trimestre. Determinación de anticuerpos anticardiolipina y anticoagulante lúpico.

De utilidad discutible o en fase experimental:

a. Estudio de HLA clase I (A,B y C) y II (DP, DQ y DR)

b. VDRL

c. Cultivo mixto de linfocitos

d. Detección de anticuerpos anti linfocitos paternos (Cross match).

e. Estudio citogenético del material abortado

f. Detección de anticuerpos antitiroídeos.

¿Qué médico me puede tratar?

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