Preguntas médicas respondidas por nuestros especialistas médicos

Me gustaría saber más sobre el trasplante de epiplón (mesenterio) ya que me han dicho que ayuda a la revascularización

Pregunta

Quisiera obtener información acerca del trasplante de epiplón, ya que sé que este procedimiento quirúrgico ayuda a la revascularización

Respuesta

El epiplón mayor tiene su origen en la curvatura mayor del estómago, pasa por delante del colon transverso y del intestino delgado a modo de delantal, se dirige hacia abajo en una extensión variable y termina formando un borde libre festoneado.

Este ancho "apéndice" peritoneal, es sin embargo delgado y transparente y contiene múltiples acúmulos adiposos situado a lo largo de los vasos. Los epiplones y el mesenterio (cubierta por donde van los vasos a todas las asas intestinales), son ricos en linfáticos y vasos sanguíneos.

Cuando existe un proceso infeccioso intestinal intraperitoneal, el epiplón es la principal fuente de macrófagos (células defensivas y que van a ser fundamentales para la respuesta inmunitaria del organismo) y ayuda a la eliminación del material extraño y bacterias.
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Se pensaba que el epiplón "guardián del abdomen" era capaz de moverse hasta los sitios de inflamación, pero se ha demostrado que ello depende del peristaltismo intestinal y la gravedad. En respuesta a una inflamación intestinal, el epiplón se adhiere al órgano afectado con gran firmeza en un intento de "localizar" la infección o de "ayudar" al proceso de reparación biológica de las vísceras que precisen de la misma.

En respuesta a una inflamación intestinal, crecen los ganglios linfáticos del mesenterio y producen síntomas que constituyen la adenitis que se observa sobre todo en niños como respuesta a una infección viral.

La capacidad del epiplón para aislar una infección, como hemos comentado, y su rico riego vascular y linfático han estimulado su uso en gran variedad de trastornos. Los injertos epiploicos libres por lo general se fibrosan y no funcionan, pero haciendo un pedículo vascular, el epiplón puede llevarse hasta el cuello o la rodilla.

Se ha utilizado como envoltura protectora en anastomosis (uniones) intestinales, con el fin de evitar escapes en ellas y promover la cicatrización. Un ejemplo de este caso es ante la perforación de una úlcera, después de cerrar el orificio de la úlcera por donde se ha fugado el jugo gástrico (rafia), se acerca el epiplón cercano y se coloca encima, fijándolo con unos puntos (epipoplastia).

El entusiasmo por el uso del epiplón en el tratamiento del linfedema, que es una hinchazón que se produce cuando se obstruyen los conductos linfáticos con mayor frecuencia en las extremidades inferiores, ha sufrido altibajos. Sin embargo, se utilizan con éxito parches epiploicos en el cierre de úlceras duodenales perforadas como he comentado previamente y en cuadros clínicos tan graves como las perforaciones esofágicas. También se han demostrado su utilidad en cirugía de las vías genitourinarias y en las reconstrucciones vasculares. Después de la resección hepática o traumatismo de este órgano o del bazo, un parche epiploico ayuda a favorecer la coagulación y que no se produzca hemorragia, así como a prevenir que no se produzcan fugas biliares.
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Con el advenimiento de la cirugía microvascular se ha descrito el uso de autotrasplantes de epiplón (con relación a que el epiplón que se utiliza siempre es del propio paciente, ya que podemos prescindir de él al no ser un órgano necesario) para mejorar la vascularidad o riego cerebral o de otras porciones del sistema nervioso central (intento de revascularización) y también para reconstruir la pared torácica. La propiedad biológica fundamental por la que se emplea es por su capacidad angiogénica o de formación de vasos.

En este sentido podemos encontrar citas bibliográficas que hacen referencia a estos procedimientos. Algunas de ellas están realizadas con carácter experimental y otras que hacen referencia a casos clínicos tratados con trasplante de epiplón.

Paso a citar algunos autores y su lugar de trabajo que han utilizado el trasplante de epiplón en sus intervenciones:

1. K.G. Abalmasov y colaboradores (Central Institute for Advanced Medical Sciences, Moscú). Trabajos experimentales en perros y conejos para tratar el linfedema con trasplante de epiplón. Y. S. Egorov, del mismo grupo lo han realizado en humanos con buenos resultados iniciales.

2. J. Li y colaboradores (Beijin Medical University, China). Lo han utilizado con éxito para tratar defectos en la traquea,

3. C. Nagshima y colaboradores. (Saitama Medical School, Japón). Lo han utilizado en varios casos para tratar lesiones medulares (mielopatías) de diversos orígenes (traumáticos o accidentes vasculares en el ámbito medular) con bastante éxito.
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4. H.S. Glazer y colaboradores (univesity School of Medicine, St. Louis, MO 63110, Estados Unidos de Norteamérica), utilizan el flap de epiplón en el trasplante medular.

5. T. Uede y colaboradores (Sapporo Medical College, Japón) lo han usado para reconstrucción del cráneo en tumores de base del cráneo, por la dificultad que presenta la reconstrucción de esta zona tras la cirugía de estos tumores.

6. J. Karasawa y colaboradores (Osaka Neurological Institute, Japón) lo han empleado en la enfermedad de Moyamoya, que es una lesión de las arterias cerebrales que se da en niños.

De todos modos, he de comentar que este tipo de intervenciones, no son habituales y constituyen procedimientos que sólo son realizados en lugares muy concretos. La experiencia es más bien limitada y por lo tanto no podemos hablar de resultados objetivos ni de la eficacia de la misma.

¿Qué médico me puede tratar?

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