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Me han detectado condromalacia ¿Qué tratamiento es eficaz?

Pregunta

Me realizaron una artroscopia de rodilla, en la cuál me detectaron una condromalacia edematora rotular. En el procedimiento quirúrgico me realizaron perforaciones rotulianas.

¿Esta lesión se cura? ¿Cuánto tiempo tarda? He perdido toda la movilidad.

Respuesta

El diagnóstico de condromalacia rotuliana comprende de manera predominante al cartílago de la superficie interna de la patela como fuente principal del dolor en la cara anterior de la rodilla. El ablandamiento y degeneración del cartílago son las características de la condromalacia, mientras que el dolor femoropatelar es la designación del cuadro basado en su manifestación clínica principal.

Una alteración de la alineación, ya sea de la rótula o de la rodilla en general, ocasiona un posicionamiento tal de la articulación que parte del cartílago patelar (generalmente la carilla interna) queda expuesto de sobremanera a la carilla femoral correspondiente. Esto se puede deber a diferentes causas, entre las que encontramos:

  1. Atrofia o hipotrofia del cuádriceps.
  2. Relajación
  3. Hiperlaxitud del tendón rotuliano.
  4. Alteraciones morfológicas.
  5. Pronación del pie.
  6. Problemas ligamentosos; luxación recidivante.
  7. Genu valgo, varo o recurvatum.
El sitio de la degeneración generalmente corresponde al de mayor presión o al de menor espacio articular entre la patela y la carilla correspondiente de la tróclea femoral. En base a esto, los microtraumatismos repetitivos o la carga prolongada sobre el cartílago comprimen el tejido y producen menor elasticidad con disminución de la nutrición y la consiguiente aparición de las laceraciones.

El síntoma característico, aunque no necesariamente patognomónico, es el dolor difuso en la cara anterior de la rodilla. Este aparece con frecuencia al subir y bajar escaleras, al levantar pesos con la rodilla flexionada y, en ocasiones, al mantener la rodilla en flexión por períodos prolongados y reincorporarse. La extensión completa de la rodilla puede aliviar el dolor. En general, este cuadro es mucho más característico en personas jóvenes.

La anamnesis al iniciar el contacto con el paciente es de importancia. Puede revelar antecedentes de relevancia frente al supuesto cuadro. Luego, es necesario observar a simple vista la alineación de la rodilla, el trofismo del cuádriceps y otros aspectos posturales. Además, se pueden realizar pruebas especiales que desencadenen dolor a nivel femoropatelar:

  1. Prueba de la fricción de la rótula contra el fémur. Esta prueba tiene por objeto establecer la calidad de las superficies articulares de la rótula y del surco troclear del fémur. El enfermo debe encontrarse en posición supina con las piernas relajadas en posición neutral. Primero se debe empujar la rótula en sentido distal; luego se pide al paciente que contraiga el cuádriceps, ofreciendo resistencia (no absoluta) al movimiento de la rótula hacia proximal. Cualquier rugosidad, crépito o dolor al movimiento puede ser un índice positivo. También se debe movilizar la rótula en todas las direcciones y presionarla en contra de la tróclea, pero sin participación activa del paciente femoral, verificando de esta manera la presencia de signos positivos.
  2. Palpación posterior dolorosa. En la misma posición anterior, se debe deslizar con el pulgar la rótula hacia lateral, tocando la superficie posterior de ésta con los dedos índice y medio de la otra mano. La prueba es positiva si aparece dolor a la palpación.
  3. Prueba de aprensión. Se emplea si se sospecha que la condromalacia es consecuencia de una luxación o subluxación recidivante. Con el paciente en la misma posición, se debe empujar la rótula hacia lateral, intentando luxarla. Si la rótula está inestable, el paciente adoptará una actitud temerosa ante la luxación inminente.
Deben evitarse los ejercicios que sobrecargen excesivamente la rodilla afectada, especialmente los movimientos forzados de flexión de la rodilla. El tratamiento médico comúnmente se inicia con administración de analgésicos y antiinflamatorios no esteroidales, entre los que se encuentran la Aspirina, el Paracetamol, el Diclofenaco sódico, el Naproxeno y el Ibuprofeno. Requiere de reposo y fisioterapia supervisada. Este tratamiento puede ser en ocasiones suficiente, pero por sí solo no garantiza la regresión de la patología.
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En los casos extremos, donde ningún tratamiento conservador ha logrado una progresión positiva tras dos a tres años de evolución, la intervención quirúrgica aparece como la última alternativa. Entre las posibles acciones tenemos el raspaje (afeitado) del cartílago articular lacerado (lo que suele permitir la mejoría importante del cuadro), lavado artroscópico (lubricación), realineación rotuliana (acortamiento ligamentoso o tendinoso) y, en caso de que fracasaran todos los tratamientos y existiera una gran incapacidad, la última opción sería extirpar la rótula (que, aunque es un componente importante en la articulación de la rodilla, no es imprescindible para su función). El reemplazo por una prótesis de rodilla no es una medida que se realice frecuentemente en caso de condromalacia rotuliana, salvo que existan otras lesiones asociadas.

¿Qué médico me puede tratar?

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