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Me han detectado un angiomiolopoma en el riñón. Quiero saber la gravedad y si debo operarme. También deseo información sobre la esteatosis

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Pregunta

En una ecografía abdominal se me ha detectado y cito textualmente: 'buena diferenciación córtico-medular de ambos riñones, objetivando a nivel renal izquierdo imagen ecogénica sugestiva de angiomiolipoma de 1cm. No existen signos de uropatía obstructiva'. También tengo 'incremento de la ecogenicidad hepática por moderada esteatosis' (hace dos años en otra ecografía no indicaba nada del angiomiolipoma, sí de la esteatosis.)

Además, si sirve de referencia en una analítica tengo:

  • Eosinófilos 5.6 (0.0-4.0)
  • Neutrófilos segmentados 34.5 (50.0-70.0)
  • Linfocitos 52.3 (0.0-40.0)
  • Creatinina 0.8 (0.9-1.5)
  • GPT (ALT) 61 (0-41)
El resto de la analítica está en valores normales.

La pregunta es la siguiente: ¿Cuánto de grave es esto? ¿Qué tratamiento debo seguir para el angiomiolipoma? ¿Se debe operar? ¿Cree que sólo con la ecografía se puede detectar o puede ser algo más grave? ¿Debo hacerme otro tipo de prueba? ¿Al tener las transaminasas GPT altas indican algo? ¿El tema del hígado graso qué complicaciones puede tener?

Mido 1.78 y peso 88kg, ¿debo bajar de peso?

Respuesta

El angiomiolipoma renal es un tumor benigno de difícil diagnóstico, tanto por su rareza como por su comportamiento mudo, esto es, que no da síntomas en la mayoría de los casos.

Su descubrimiento suele ser casual en el curso de una exploración ecográfica por otro motivo, y si existen dudas como podría ser su caso, se realiza un TAC que aclarará la situación. Respecto a la detección previa, si el tumor es pequeño, como si es su caso, es normal que no se viera en las ecografías previas.

Aunque suele ser asintomático, cuando produce molestias las suele dar en forma de dolor abdominal, una masa palpable o aparición de sangre en la orina.

Aunque es un tumor que puede aparecer en pacientes sanos, se suele asociar con frecuencia a una enfermedad rara, la esclerosis tuberosa, que pertenece al grupo de las facomatosis; que son un grupo de enfermedades de origen hereditario caracterizadas por deformaciones congénitas en varias partes del cuerpo, particularmente en la piel, ojos, sistema nervioso central y algunas vísceras. Ejemplos de ellas, además de la esclerosis tuberosa, son la enfermedad de Von Recklinghausen o neurofibromatosis y la enfermedad de Von Hippel Lindau.

Cuando se asocian a estas enfermedades suelen darse angiomiolipomas bilaterales, mientras que en los casos en pacientes sanos suelen ser unilaterales y alcanzan un tamaño mayor.

En su caso, no nos indica que sufra usted enfermedad asociada alguna, y si la sufriera lo normal es que ya se hubiera manifestado, ya que la más frecuente de estas asociaciones (la esclerosis tuberosa) es un proceso en el que se forman zonas calcificadas en el cerebro y otros órganos y producen crisis epilépticas, hipertensión intracraneal, etc. También puede dar manchas blancas en el tronco y extremidades, fibromas en la piel y encías.

En su caso, lo primero que deberá hacer su médico es intentar confirmar el angiomiolipoma, y una vez confirmado, investigar si es un hecho aislado o está asociado a una enfermedad de este tipo.
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Respecto al tumor en sí y la actitud a tomar, depende de muchos factores, ya que puede tenerse una actitud expectante o bien decidir intervenir y quitar el tumor, pero en muchos casos hay que quitar el riñón entero al ser un lesión que puede ser grande y/o sangrar mucho por estar muy vascularizada.

En general para la decisión sobre el tratamiento a seguir se tienen en cuenta una serie de factores:
  • El tamaño del tumor, y si este permanece estable en el tiempo o no. En los mayores de 4 cm de diámetro o que crezcan, se recomienda extirparlos quirúrgicamente o embolizarlos mediante radiología intervencionista, ya que evolucionan con mayor frecuencia a la aparición de síntomas o hemorragias.
  • Lesiones aisladas y asintomáticas de hasta 4 cm pueden controlarse periódicamente con ecografía o TAC cada 6 meses /1 año.
  • En el caso de tumores bilaterales o en riñones únicos, se debe plantear primero que reserva funcional renal existe antes de decidir extirparlo, para evitar problemas posteriores de insuficiencia renal.
  • Si existe duda diagnóstica con otro tipo de tumores puede ser necesario intervenirlo, pero habitualmente es muy característico en la ecografñia, y si hay dudas se realiza un TAC y suele aclararlas.
  • Si aparecen complicaciones como dolor severo, hematuria o sospecha de sangrado, deberá procederse a la exploración quirúrgica y eliminación de la lesión.
La decisión final sobre que hacer la toma el paciente tras hablar con el urólogo que es el especialista que suele tratar estos tumores.
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Respecto al otro aspecto de su consulta; la esteatosis hepática o hígado graso, técnicamente es un deposito de grasa en el hígado, que en muchos casos pasa desapercibido, y que hasta ahora se creía era debida exclusivamente al consumo excesivo de alcohol y se pensaba que no tenía importancia a posteriori (siempre que se dejara de beber), pero en estudios recientes se ha visto que no parece ser del todo así.

Se ha comprobado que la esteatosis hepática es mucho más frecuente de lo que se pensaba en pacientes no bebedores, ya que en estudios recientes se ha llegado a encontrar hasta en el 80 % de las personas obesas.

Además, ahora es un proceso que está de moda ya que parece estar asociado al famoso síndrome metabólico (cuyas manifestaciones incluyen la diabetes, la hipertensión arterial, y la hipertrigliceridemia), que afecta a un 20-30% de la población adulta de los países desarrollados produciendo en ellos un mayor número de problemas cardiovasculares. En estos países, el hígado graso no alcohólico afecta a un 15% de la población y parece estar asociado a este síndrome metabólico.

Excluyendo al alcohol, la obesidad y la diabetes son los dos factores de riesgo más importantes para padecer hígado graso.

El diagnóstico de hígado graso no alcohólico excluye por definición que exista ingesta abusiva de alcohol como responsable del mismo.

En la gran mayoría de casos, el hígado graso no alcohólico no evoluciona a lesiones hepáticas más graves, como son la esteatohepatitis, en la que la grasa se acompaña de inflamación, y la cirrosis.

El hígado graso no alcohólico también puede asociarse a la toma de algunos medicamentos, como son; la amiodarona, los corticosteroides, o los inhibidores de la proteasa utilizados en pacientes infectados por VIH, y paradójicamente también a situaciones en las que hay una pérdida acelerada de peso por regímenes dietéticos o cirugía de la obesidad.
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En su caso, debe valorar si usted es consumidor abusivo de alcohol o de fármacos o si puede sufrir este síndrome metabólico. Su médico le ayudará a explorar estas posibilidades.

El tratamiento de este problema es quitar las causas que lo producen; alcohol, fármacos, y en su caso la obesidad, regresando el hígado a su situación normal en breve plazo de tiempo.
foto de Dr. José Antonio Zumalacárregui
RESPONDIDA POR

Dr. José Antonio Zumalacárregui

Fecha de revisión: 25/04/2018

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