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Mi hijo de seis meses se chupa el pulgar y no conseguimos que tome un chupete. Tengo miedo de que cause problemas en su boca y dentadura

Pregunta

Tengo un hijo de seis meses, es muy sano y normal en todos los aspectos, únicamente que desde recién nacido se chupa el dedo pulgar izquierdo, hemos probado ponerle chupete de varios tipos y no los acepta.

La mayor parte del día y para dormirse tiene que chuparse el dedo. Me preocupa el hecho que en el futuro no se le pueda quitar esa costumbre y tenga problemas en su boca y dentadura, ya que ha habido casos en mi familia que algunos niños han llegado a grandes chupándose el dedo y han sido necesarias intervenciones de ortodoncia.

Les agradecería una respuesta o solución ya que al consultarle al pediatra manifestó que esa manía la dejará muy pronto.

Respuesta

A la edad de su hijo es muy frecuente y no representa un problema el que su hijo se chupe el dedo, sin embargo hemos de tener presente algunas circunstancias que le paso a comentar.

Los bebés tienen un deseo natural de chupar. Una de las maneras comunes en que los bebés se calman es chupándose el dedo. En general, comienzan a los 3 meses de edad.

Un niño empieza a chuparse el dedo cuando está cansado, aburrido, enfermo o enojado, o cuando no está usando las manos para jugar. Un niño puede chuparse uno o varios dedos o el puño en vez del pulgar. A veces el hábito de chupar dedo se acompaña con un objeto que da seguridad.

El deseo de un bebé de chupar el pecho de la madre o una mamila es una de las necesidades esenciales para sobrevivir. Más del 80% de los bebés siguen chupando aunque ya no tengan hambre. En las imágenes de ultrasonido, muchos bebés se pueden ver chupándose el dedo dentro del útero. Chupar dedo también parece ayudar al bebé a calmarse y muchas veces incrementa cuando va dejando el pecho. Esto no quiere decir que el niño es inseguro o que tiene problemas emocionales.
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La necesidad de chupar es mayor durante los primeros 6 meses de la vida del niño. En un estudio realizado por el Dr. T. Berry Brazeleton, sólo el 6% de bebés que chupan dedo continúan con su hábito después del año de edad, y sólo el 3% continúa después de los 2 años de edad. En un estudio más reciente, no obstante, se descubrió que el 15% de los niños de 4 años de edad todavía chupaban dedo. Los niños que siguen chupando dedo después de los 4 años de edad, con frecuencia han tenido peleas en años anteriores con uno de los padres que trató de parar su hábito. A veces, el niño sigue chupando dedo sólo porque es un mal hábito.

La American Dental Association ha concluido que un niño probablemente puede chupar dedo hasta los 4 ó 5 años sin afectarle los dientes o la mandíbula. No obstante, el niño debe dejar de chupar dedo antes de que le salgan los dientes permanentes (a los 6 ó 7 años de edad), porque se puede producir mordida invertida. Otra razón para que los niños dejen este hábito antes de entrar a la escuela es para evitar que los compañeros se burlen de ellos.

Para cuando llegue la adolescencia, la mayoría de los niños normales han abandonado la práctica de chupar dedo debido a la presión de sus padres.

Puede ayudar a que su hijo deje de chuparse el dedo siguiendo estos consejos:

Si su hijo tiene menos de 5 años, distráigalo o no preste atención cuando chupe dedo. Es normal que los niños chupen dedo antes de los 4 años de edad y en general no debe prestarle atención a esto, sobre todo cuando el niño está cansado, enfermo o nervioso. Ayúdele a superar las situaciones que lo ponen nervioso.

No obstante, si el niño tiene más de 1 año de edad y chupa dedo porque está aburrido, trate de distraerlo. Déle algo para hacer con las manos sin mencionar su inquietud porque chupa dedo. De vez en cuando elógielo por no chupar dedo. Hasta que su hijo sea suficientemente grande para poder razonar con él, cualquier presión de parte suya para que deje de chupar dedo sólo producirá resistencia y falta de colaboración.

Después de los 5 años de edad, ayúdele a su hijo a dejar de chupar dedo durante el día. La mayoría de los niños de 5 años de edad ya puede razonar y están en una etapa de desarrollo en la que pueden cooperar con los padres y tratar de superar un mal hábito. Deben poder comprender la relación entre causa y efecto, la capacidad para distinguir el bien del mal, y la habilidad de practicar cierto control de sí mismo y poder negarse ciertas cosas.

Primero, trate de convencerlo que deje de chupar dedo, mostrándole cómo se le pueden arruinar los dientes y afectar otras partes del cuerpo. Muéstrele la distancia entre los dientes de arriba y de abajo con un espejo. Muéstrele la piel áspera y arrugada (los callos) que tiene en el pulgar. Háblele sobre los aspectos no saludables de colocarse el pulgar lleno de gérmenes o sucio en la boca. Apele a su orgullo. A esa altura la mayoría de los niños estarán de acuerdo en que les gustaría dejar de chupar dedo.
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Si su hijo dice que está de acuerdo con dejar de chupar dedo, el próximo paso es planificar cuidadosamente. Los niños pequeños pueden frustrarse con facilidad y querer dejar de intentarlo rápidamente. Para ayudarlos a que tengan éxito, los padres deberían estar a su disposición durante los primeros días difíciles para distraerlo del hábito de chupar planeando actividades para mantenerle las manos ocupadas, como por ejemplo dibujar, hacer artes manuales, rompecabezas y juegos. Si las manos están ocupadas no se las pondrá en la boca.

Puesto que la mayoría de los niños que tienen el hábito de chupar dedo no se dan cuenta de lo que están haciendo, es importante que haya alguna manera de recordárselo, colocando algo sobre el pulgar. Las tiritas con personajes infantiles son útiles durante el día, pero los niños por lo general necesitan ayuda para colocárselas en la parte superior del pulgar. Sin embargo, es importante que el niño use las cintas porque quiere y no porque sus padres lo obligan. Preséntele este recordatorio como si fuera un ayudante especial para saber cuándo el pulgar se le quiere mete a la boca sin que él se dé cuenta. Limite la cantidad de tiempo que el niño ve televisión durante las primeras semanas y evite otras situaciones que estimulen el hábito de chupar.

Los niños mayores también podrán querer una actividad para manejar la urgencia que sienten por chupar dedo. Puede sugerirle que haga algo distinto con el pulgar, como por ejemplo colocarlo dentro del puño cerrado durante 10 segundos o girar los pulgares, uno alrededor del otro. Aunque lo mejor es que el niño se acuerde solo, a veces es útil que los padres le recuerden al niño, siempre y cuando él esté de acuerdo. Pregúntele si está bien que se lo recuerden cuando él se olvide. Hágalo con delicadeza, con comentarios como "¿Sabes qué?", y poniendo el brazo sobre el hombro del niño para que se acuerde que está chupando dedo de nuevo.

Al mismo tiempo, ayude a su hijo a que deje de chupar dedo de noche. La mayoría de los niños dependen mucho de chupar dedo para relajarse y dormirse por la noche y durante la siesta. Este hábito al dormir es la parte más fuerte del comportamiento y la que toma más tiempo en eliminar. Es importante tratar de superar el problema de noche al mismo tiempo que se lo trata de superar de día, para reducir la frustración y aumentar la probabilidad de éxito.

Los padres deberían estar disponibles a la hora de acostarse durante la primera semana para ayudar al niño a acomodarse al hábito de no chupar dedo para dormir. Le puede decir al niño que chupar dedo para dormirse no es su culpa. Necesitará un buen recordatorio, como por ejemplo algo que le cubra toda la mano. Ponerle una media larga de algodón sobre la mano es lo más efectivo. Otra posibilidad es un guante o un títere de mano. Ayúdele a tomar este recordatorio como una manera inteligente y divertida de ayudarle, y no como un castigo. De nuevo, los padres deben ayudar al niño con los recordatorios de noche, pero no deben obligarlo a que coopere.

Es importante que los padres recuerden que ellos no pueden eliminar el hábito por el niño. El hábito es del niño, y éste debe cooperar voluntariamente y aceptar responsabilidad si es que se va a eliminar el hábito.

Elogie a su hijo cuando note que no está chupando dedo en situaciones en que antes lo hacía. Esto servirá para aumentarle la confianza en sí mismo. Póngale una estrella en su cuadro o déle una recompensa (como una golosina o un cuento más por la noche) al finalizar el día si no chupó dedo en absoluto.

Consulte con un experto en niños que chupan dedo si estas técnicas no tienen éxito.

Cuando le salgan los dientes permanentes, el niño que chupa dedo corre el riesgo de tener una mordida invertida. Con el tiempo, esto puede requerir frenos ortodónticos, que es un procedimiento muy caro.

Las siguientes técnicas generalmente no son útiles y pueden prolongar el hábito de chupar dedo, porque el niño las interpreta como un castigo.
  • Dispositivos dentales: es una barra colocada en la parte superior de la boca que sirve de recordatorio.
  • Vendas elásticas o cabestrillos: se colocan alrededor del codo para que el niño no lo pueda doblar, pero causan molestias. También pueden dejarle el brazo azul, inflamado y adormecido temporalmente a la mañana siguiente.
  • Medicamentos agrios que se colocan en la uña del pulgar: si los padres aplican al niño este medicamento sin su permiso, éste en general se lo lavará o empezará a utilizar otro dedo. Sólo será útil como recordatorio si el niño lo quiere usar.
Si su bebé tiene gran necesidad de chupar, trate de interesarlo en un chupete, en vez de que use el pulgar, cuando quiera calmarse y no tenga hambre. Sin embargo, trate de no usarlo demasiado. A diferencia del pulgar, el chupete se puede controlar cuando el niño crezca porque uno se lo puede quitar. Si tienen más de 1 año, los niños que usan chupetes no pasan a chupar dedo cuando dejan de usar el chupete. Los niños siempre pueden dejar el chupete a la edad de 4 ó 5 años.

Puede evitar que el niño chupe dedo cuando tenga más de 5 años si no le saca el dedo de la boca a la fuerza a ninguna edad. Además, no haga comentarios en presencia de su hijo sobre lo feo que es el hábito. Si lo regaña, le pega en la mano o lo castiga de otra manera, sólo conseguirá que el niño se empecine y siga chupando dedo. Si está dispuesto a esperar, su hijo dejará el hábito de chupar dedo en forma natural. Si trata de confrontarlo, usted terminará perdiendo, porque el pulgar pertenece al niño.

¿Cuándo debo llamar al profesional?
  • Su hijo tiene más de 4 años de edad y chupa dedo constantemente.
  • Su hijo tiene más de 5 años de edad y no deja de chupar dedo aunque sus compañeros se burlen.
  • Su hijo tiene más de 6 años de edad y chupa dedo en cualquier momento.
  • El maestro de su hijo ha expresado inquietud porque chupa dedo en clase.
  • Su hijo también tiene problemas emocionales.
  • Los dientes permanentes parecen torcidos.
  • No mejora el hábito después de haber tratado de usar las técnicas que se describen aquí.
foto de Dr. Gabriel Saitua Iturriaga
RESPONDIDA POR

Dr. Gabriel Saitua Iturriaga

Fecha de revisión: 16/04/2018

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