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Mi padre está a la espera de operarse de una estenosis aórtica y quiero información sobre dicha cirugía

Pregunta

A mi padre se le detectó estenosis aórtica severa más daño de 3 vasos coronarios. ¿Cuánto demora la cirugía? ¿Qué riesgo tiene y cuánto tiempo demora su recuperación? Él en este momento está en el hospital de tórax para la cirugía.

Respuesta

Le envío información completa sobre la enfermedad de su padre, para que usted extraiga sus propias conclusiones.

En la estenosis valvular aórtica se produce una alteración de la válvula aórtica que conlleva un progresivo estrechamiento (estenosis) del orificio de apertura de la misma, dando lugar a una obstrucción a la salida de sangre del ventrículo izquierdo.

La EA puede ser causada por una anomalía congénita de la válvula o adquirida, como la enfermedad reumática, la degeneración senil de la válvula y la arteriosclerosis. En la EA degenerativa por la edad, la válvula aórtica también sufre fibrosis y calcificación y generalmente se acompaña de calcificación del anillo mitral, de la aorta y/o de las arterias coronarias. La diabetes mellitus y la hipercolesterolemia son factores de riesgo de EA degenerativa. La EA arteriosclerótica se produce en pacientes con arteriosclerosis severa.
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Los pacientes con EA suelen estar asintomáticos durante muchos años. Incluso, una EA severa puede ser muy bien tolerada durante mucho tiempo. Los síntomas aparecen habitualmente cuando el área valvular es de 1 cm2 o menor. En algunos casos, la calcificación valvular se desarrolla rápidamente y los síntomas aparecen a los pocos años de iniciada la enfermedad. Lo más habitual, por el contrario, es descubrir la EA tras la auscultación de un soplo cardiaco en una exploración física rutinaria o durante el estudio de otro proceso en un paciente cardiológicamente asintomático.

El síntoma que más frecuentemente refiere el paciente con EA severa es la angina de pecho. Suele presentarse como angina de esfuerzo aunque, cuando existen lesiones coronarias severas, puede aparecer en reposo. En algunos casos se llega a producir un infarto agudo de miocardio, que generalmente es causado por la oclusión de una lesión coronaria preexistente. La angina también puede ser desencadenada por la aparición de una taquiarritmia, ya que esto supone un aumento aún mayor de la demanda miocárdica de oxígeno y un menor flujo coronario al acortarse la diástole.

El segundo síntoma en frecuencia en la EA es el síncope. Parece ser debido a que la EA no permite aumentar el gasto cardiaco y mantener el flujo cerebral, al desviarse la sangre hacia el músculo esquelético con el ejercicio físico. Por otro lado, las arritmias, tanto supraventriculares como ventriculares, pueden contribuir a la aparición de síncope en la EA. Las taquiarritmias supraventriculares no suelen producir síncope, pero pueden hacerlo si la EA es severa. En caso de una taquicardia o fibrilación ventricular, el síncope suele aparecer en reposo. Además, los bloqueos AV, habitualmente causados por la extensión de la calcificación valvular hacia el sistema de conducción, también pueden ser causa de síncope. Es frecuente que, antes de la aparición de los síncopes, el paciente refiera mareo tipo presíncope, generalmente con los esfuerzos.

La insuficiencia cardiaca es la tercera manifestación en frecuencia de la EA. Los pacientes refieren habitualmente disnea de esfuerzo, que es secundaria al aumento de la presión capilar pulmonar debido a la disfunción diastólica. Menos frecuentemente, se llega a producir una insuficiencia cardiaca franca causada por la disfunción diastólica y cuando se produce, suele ser por la aparición de una taquiarritmia supraventricular.

No se han descrito indicaciones quirúrgicas bien establecidas para la EA asintomática. Sin embargo, muchos autores indican la cirugía en pacientes con EA severa asintomáticos, cuando el gradiente transaórtico medio es superior a 80 mm Hg, el área valvular es menor de 0.6 cm2, el ventrículo izquierdo está dilatado, la fracción de eyección deprimida o existen arritmias ventriculares severas. En la mayoría de los casos, los síntomas son los que establecen habitualmente la indicación quirúrgica en la EA severa.

Mientras el paciente espera la intervención o en aquellos que por cualquier motivo no pueden ser operados, pueden utilizarse fármacos para aliviar los síntomas. Pueden usarse antianginosos para el angor y diuréticos para la insuficiencia cardiaca. En todo caso, hay que tener especial precaución con los agentes vasodilatadores, como los nitratos y lo vasodilatadores arteriales, ya que pueden producir hipotensión y bajo gasto, al no permitir la EA compensar el flujo necesario por la vasodilatación. Por ello, los vasodilatadores están en principio contraindicados, excepto que exista hipertensión arterial o angina refractaria. Los diuréticos deben usarse con precaución porque pueden producir hipovolemia arterial e hipotensión. Los betabloqueantes también requieren especial precaución cuando existe insuficiencia cardiaca, ya que pueden deprimir la contractilidad del ventrículo izquierdo.
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No suelen imponerse contraindicaciones absolutas para la cirugía valvular de la EA, dado el mal pronóstico de los pacientes que presentan síntomas y el beneficio de la intervención. Se han obtenido buenos resultados en pacientes de edad avanzada e, incluso, en caso de disfunción sistólica del ventrículo izquierdo. Sin embargo, la cirugía no suele indicarse en presencia de insuficiencia cardiaca severa o en pacientes que presentan otra enfermedad grave o maligna. En estos casos puede valorarse la valvuloplastia aórtica percutánea. En pacientes ancianos o con contraindicaciones para la anticoagulación, se recomienda una prótesis biológica, que tiene menor duración que las mecánicas, pero permite evitar la anticoagulación.

El riesgo quirúrgico de la cirugía valvular de la EA es de un 3% e, incluso, en pacientes jóvenes sin otra patología es inferior al 1%. Sin embargo, en ancianos y cuando se requiere cirugía coronaria o de otra válvula, el riesgo aumenta hasta un 7%-10%. El riesgo es aún mayor si el paciente presenta insuficiencia cardiaca o depresión de la función sistólica del ventrículo izquierdo. Los resultados tardíos del reemplazo valvular aórtico son generalmente satisfactorios. La supervivencia a los 5 años es del 80%.

¿Qué médico me puede tratar?

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