Preguntas médicas respondidas por nuestros especialistas médicos

Tenemos un bebé de 4 meses con reflujo gastrointestinal y que no mejora con el tratamiento. ¿Estamos ante un caso grave?

Pregunta

Bebé de 4 meses con reflujo gastroesofágico masivo detectado en ecografía y confirmado con tránsito intestinal. Se observa en éste un pliegue en la mucosa del esófago. El niño vomita incluso 3-4 horas después de la toma de leche materna.

Tratamiento actual con suplemento de leche anti-regurgitante, Prepulsid (3 veces al día), Almax (antes de cada toma) y una infusión de Blevit sueños y gotas de Aero-Red también antes de las tomas. Se procura mantener en posición incorporada. Después de 2 meses de tratamiento no se observa mejora sustancial, excepto el cese del llanto al regurgitar.

El niño lleva una evolución del peso normal (nació con 3,950 kg. y pesa a los cuatro meses 7,500). Nos han solicitado hacer una Ph-metría para valorar la posibilidad de operación. Nos interesa conocer la opinión acerca de este tema, si es posible la recuperación con el paso del tiempo o si es necesaria la operación ¿Existe algún tratamiento alternativo al que estamos aplicando o alguna medida curativa? ¿Es grave para el niño que esté regurgitando sobre todo por el daño a la mucosa del esófago?

Respuesta

Parece que el proceso de vuestro hijo está perfectamente controlado por vuestros pediatras, se han aplicado todas las medidas habituales y la Ph-metría lo que valora es el grado de acidez del esófago y las posibles lesiones que esté sufriendo. La regurgitación consiste en que, por algunos motivos desconocidos, el estrechamiento normal de la base del esófago, que normalmente retiene el alimento que llegó al estómago, no está presente, lo que provoca que al mínimo movimiento del bebé el alimento regrese nuevamente por el esófago hacia la boca.

Si las regurgitaciones son frecuentes y graves, ocasionan otros problemas, como por ejemplo la detención del crecimiento, se denominan reflujo gastroesofágico. En otras ocasiones al regurgitar el alimento, éste se va por el camino equivocado, es decir, en lugar de regresar a la boca se va a la tráquea y entra a los bronquios y pulmones, ocasionando cuadros de bronquitis de tipo asmático de repetición, respiración sibilante e infección pulmonar.
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Otra de las complicaciones que se producen suceden al regresar el alimento que ya llegó al estómago, éste no vuelve como entró, sino adicionado del ácido clorhídrico que participa en la digestión; el esófago no está preparado para recibir este ácido lo que ocasiona que se inflame (esofagitis), que se pueda producir hemorragia y, a largo plazo, dejar como secuela un estrechamiento del esófago.

Por lo que contáis vuestro hijo no ha sufrido retraso de su crecimiento ni crisis de asma, quedando por establecer si hay esofagitis y de qué grado, siendo para ello necesaria la Ph-metría.

En los casos en que el problema no se controla con medidas posturales y dietéticas se utilizan medicamentos como la cisaprida, que favorece que el alimento pase más rápido al intestino y no regrese por el esófago, o la ranitidina o la cimetidina que neutralizan la acidez gástrica ayudando a prevenir el daño al esófago causado por ésta. Los casos graves que no responden ni con medidas generales ni dietéticas ni con medicamentos, se corrigen por medio de cirugía, aunque estos son pocos casos.
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Para concluir, recalcar que la mayor parte de los niños mejoran entre el año y los dos años de edad. A pesar de ello creo que debéis confiar en vuestros especialistas ya que no indicarán la intervención quirúrgica hasta estar seguros de que la necesita.

¿Qué médico me puede tratar?

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