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Tengo el colesterol alto y osteoporosis y quisiera una dieta apta para ambos trastornos

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Pregunta

¿Qué dieta puedo seguir? Tengo osteoporosis severa y mis niveles de colesterol son como sigue: colesterol total 308.7; HDL 39.7; LDL 235.7; triglicéridos 167.6.

Por más dietas sin grasa que haga, tengo la tendencia a mantener el colesterol alto, nunca llega a estar dentro de lo normal. Las dietas ricas en calcio van en contra de las del colesterol, por las grasas.

Además, ¿Qué medicamentos me ayudarían?

Tengo 59 años, mi estatura es de 1.57 y peso 60 kilos.

Empecé dieta eliminando las grasas y comiendo frutas (no me gustan los vegetales). También empecé a caminar media hora diariamente.

Respuesta

En primer lugar decirle que su índice de masa corporal (IMC), que es el parámetro más utilizado para valorar si existe obesidad, es de 24,3 siendo normal hasta 25. Por tanto no tiene usted sobrepeso teóricamente. Otra cosa es que usted no se vea bien así o que la distribución de su grasa corporal se concentre en ciertos puntos que a usted le parezcan antiestéticos.

Respecto al colesterol, la cifra deseable de colesterol total es menor de 200 mg/dl, considerándose en el límite entre 200-239 mg/dl, y alto mayor de 240 mg/dl.
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El LDL-colesterol debe estar por debajo de 130, siendo especialmente alto el riesgo cardiovascular cuando supera los 160 mg. Se considera que existe mayor riesgo cardiovascular cuando el colesterol total supera los 240 mg/dl y el colesterol LDL los 160 mg/dl. Como ve, usted supera los dos.

Desconocemos que otros factores de riesgo cardiovascular tiene usted (hipertensión, tabaquismo, historia familiar de colesterol elevado e infartos, etc.), pero dado los niveles elevados de colesterol que presenta a pesar de una dieta correcta, debería contactar con un especialista en Endocrinología, para que le controle correctamente la dieta y si es necesario asocie medicación hipolipemiante. Este especialista puede también asesorarle y controlar su problema de osteoporosis.
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El tratamiento con medicación se recomienda en todos los pacientes que superen el nivel de colesterol LDL de 189 mg/dl, y en aquellos que teniendo valores entre 159 y 189 mg/dl, tienen 2 factores más de riesgo (obesidad, tabaquismo, estrés, hipertensión arterial). Además debe de disminuirse el estrés, hacer ejercicio isotónico regular (andar 40 minutos al día, al menos tres o cuatro días a la semana).

La dieta tiende a reducir la ingesta de grasas un 30% aumentando las insaturadas por las saturadas. Si a pesar de la dieta, en 6 meses los niveles no mejoran debe asociarse un tratamiento con medicamentos. El pescado azul contiene ácidos grasos n-3- Omega sustituidos que disminuyen el riesgo de arteriosclerosis y de enfermedad coronaria.
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En su caso, si esos niveles son los obtenidos tras un periodo correcto de dieta, tendría usted una forma severa de hipercolesterolemia, ya que se considera así cuando el colesterol supera los 300 mg/dl y el LDL-colesterol supera los 215 mg/dl.

En este tipo de hipercolesterolemia se aconsejan los medicamentos hipolipemiantes prácticamente desde el principio, usándose habitualmente las estatinas, entre ellos la Lovastatina (no debe tomarla sin asesoramiento médico).

Respecto a la dieta, puede consultarlas en nuestras páginas dedicadas a ellas, pero en general se debe consumir más grasas insaturadas (pollo sin piel), pescados azules, aceites de oliva y de semillas (soja, maíz, girasol), y alimentos que aporten fibra dietética (pan integral, verduras, frutas, legumbres).

Respecto a su osteoporosis, dado que ninguna forma de tratamiento disponible ha demostrado revertir la pérdida ósea de un modo clínicamente útil en la osteoporosis avanzada, la prevención se convierte en la forma de manejo más efectiva.

Entre las diferentes medidas destacan la práctica moderada y continua de ejercicio físico, que aumenta el pico de masa ósea y evita la pérdida (incluso con incrementos modestos) asociada a la menopausia y envejecimiento. Hay que recomendar caminar 30-60 minutos tres veces cada semana.
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Una insuficiente ingesta de calcio aumenta la pérdida asociada al envejecimiento. En la mujer postmenopáusica, gestante o niños en crecimiento, hay que asegurar una ingesta de 1500 mg/día para prevenir un balance negativo de calcio.

Estudios prospectivos han demostrado que los suplementos de calcio son poco efectivos en la prevención de la pérdida ósea en los 5 primeros años tras la menopausia, cuando el déficit estrogénico tiene un papel predominante. Sin embargo, son beneficiosos en menopáusicas mayores con baja ingesta de calcio (< 400 mg/día).

La principal fuente de calcio son los productos lácteos. En nuestro medio, hay varios preparados comerciales que permiten suplementar dietas pobres en calcio, de modo asequible y eficaz. No necesariamente contendrán colesterol ya que existen preparados ricos en calcio y bajos en grasas. Debe evitar el tabaco, abuso de alcohol y café, y la vida sedentaria.

Tratamiento hormonal sustitutivo (THS). El tratamiento estrogénico inhibe la reabsorción al actuar sobre receptores específicos en las células óseas o disminuyendo la producción de citokinas (IL-6) que estimulan la actividad osteoclástica. Previene la pérdida ósea acelerada postmenopáusica y reduce el riesgo, hasta un 50%, de fracturas vertebrales. En mujeres con osteoporosis establecida, el THS es también efectivo, incrementando la masa ósea vertebral un 5% y reduciendo la incidencia de fractura de cadera a la mitad.

El máximo beneficio preventivo sobre las facturas parece obtenerse cuando el THS se inicia precozmente en la menopausia y se mantiene de modo prolongado (mínimo 7 años). Hay autores que apoyan el uso del THS a partir de los 65 años, como medio más eficaz de prevenir las fracturas de cadera.

Las contraindicaciones del THS son: cáncer de mama o endometrio y enfermedad activa

tromboembólica o hepática. En aquellas mujeres con riesgo elevado de cáncer de mama, se debe desaconsejar el THS. Se usa un estrógeno asociado a un gestágeno (de modo cíclico o continuado) para disminuir el riesgo de cáncer de endometrio.

Mientras está claro que el THS durante 1-2 años es efectivo y mejora la calidad de vida en las pacientes con síntomas climatéricos (sin al parecer aumentar el riesgo de cáncer de mama), no está tan claro el beneficio del tratamiento prolongado para evitar la enfermedad coronaria o las fracturas de cadera. Los estrógenos han demostrado ejercer un efecto beneficioso sobre el sistema cardiovascular, mejorando el perfil lipoproteico y/o por efecto directo sobre los vasos (vasodilatador). No obstante, los trabajos que han demostrado disminución de hasta un 50% del riesgo de enfermedad coronaria no son randomizados y, por tanto, sujetos a posibles sesgos en la selección de pacientes. Por otra parte, para reducir el riesgo de fractura de cadera es preciso un tratamiento indefinido.

Si se analizan los riesgos, se ha demostrado recientemente que el THS durante más de 5 años aumenta de modo discreto pero significativo la incidencia (y la mortalidad) del cáncer de mama, siendo preciso un control ginecológico y mamográfico previo y anual.

De lo anteriormente expuesto, se deduce que el THS se debería recomendar en aquel grupo de mujeres en el que los beneficios parecen superar los riesgos: enfermedad coronaria, riesgo elevado de enfermedad coronaria, alto riesgo de fracturas osteoporóticas. En la menopausia precoz (natural o quirúrgica) se debe aconsejar el THS al menos hasta llegar a la edad de 48 años. En el resto, el THS debe considerarse de modo opcional.

Calcitoninas: Inhiben la reabsorción ósea por efecto directo sobre receptores específicos en los osteoclastos. Por vía subcutánea o intranasal pueden mantener o incrementar la masa ósea, pero este efecto parece reducirse a partir de los 18 meses de tratamiento. Tienen, además, efecto analgésico, mediado por endorfinas. No existen datos sobre el efecto de las calcitoninas a largo plazo. Los efectos secundarios son escasos y menores aún por vía intranasal. Tienen el inconveniente del alto costo. Están en marcha estudios prospectivos, randomizados y controlados con placebo para determinar el efecto de diferentes dosis de Calcitonina nasal en la prevención de la pérdida ósea y la incidencia de fracturas.

De momento, las calcitoninas se deben de considerar de segunda elección en la prevención y tratamiento de la osteoporosis postmenopáusica, en aquellas mujeres en las que el THS está contraindicado o no es aceptado.

Bifosfonatos: Actúan inhibiendo la reabsorción ósea al unirse al cristal de hidroxiapatita. El Etidronato administrado de modo interminente (para evitar trastornos en la mineralización ósea) ha demostrado incrementar un 5% la densidad ósea vertebral y reducir en un 50% las fracturas vertebrales a los dos años. A dosis alta, disminuye la mineralización ósea (osteomalacia).

El Alendronato, cien a quinientas veces más potente que el Etidronato, ha demostrado, en un estudio amplio a tres años, aumentar la densidad mineral ósea en todas las localizaciones y reducir significativamente la aparición de fracturas. Con las dosis diarias recomendadas no parece alterar la mineralización ósea, aunque está por determinar la seguridad a largo plazo.

Los bifosfonatos pueden, por tanto, ser una alternativa eficaz al THS en el tratamiento de la osteoporosis.

Vitamina D: En pacientes ancianos con niveles bajos de vitamina D, la administración de 800 UI de Vitamina D con calcio (1.2 gr) ha demostrado disminuir un 43% la incidencia de fracturas de cadera. Por tanto, ante la sospecha de déficit (baja exposición solar y/o baja ingesta) se debe suplementar la dieta con 400 UI de Vitamina D. A esta dosis no se necesitan controles. La 1,25(OH)2 Vitamina D, forma activa de la Vitamina D, tiene un estrecho margen de seguridad, pudiendo producir hipercalcemia e hipercalciuria, precisando controles para evitar tales efectos.

Hormona paratiroidea: A bajas dosis y de modo intermitente puede estimular la formación de hueso trabecular, pero con pequeñas pérdidas de hueso cortical.

El Tamoxifén, un antiestrógeno utilizado en el cáncer de mama, tiene un efecto similar a los estrógenos a nivel del hueso y el endometrio, previniendo la pérdida ósea, pero estimulando la proliferación endometrial.

La Tibolona, derivada del noretinodrel, introducida recientemente para el tratamiento de los síntomas climatéricos, parece tener efectos positivos en el mantenimiento de la masa ósea.

Podríamos decir como conclusión, que hoy disponemos de diversos tratamientos efectivos para evitar la reabsorción ósea y, por tanto, para prevenir la pérdida de masa ósea en la menopausia (THS, bifosfonatos, calcitoninas), pero es preciso seleccionar el grupo de mujeres que más se van a beneficiar y, por tanto, en las que la relación riesgo/beneficio es más adecuado.

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