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El trastorno antisocial de la personalidad se caracteriza por un patrón general de desprecio y violación de los derechos de los demás, que comienza en la infancia o principio de la adolescencia y continúa en la edad adulta. Este patrón ha sido denominado también como psicopatía, sociopatía o trastorno disocial de la personalidad; además, dado que dos de las características de este trastorno son el engaño y la manipulación, es fundamental validar la información que nos den estos sujetos con otras fuentes cercanas a ellos (familiares próximos, amigos, compañeros, etc.)
Los criterios que determinan la personalidad antisocial, teniendo en cuenta que el sujeto deberá cumplir al menos tres de ellos, son los siguientes:
Los sujetos con trastorno antisocial de la personalidad se caracterizan casi siempre por carecer de empatía ("conectar" emocionalmente con el otro), así como por mostrar un carácter arrogante y engreído (por ejemplo, no tener una preocupación realista por sus problemas actuales o futuros) Otra característica de estos sujetos es la psicopatía, que incluiría todos los actos delictivos, de delincuencia o agresivos. Por otro lado, es frecuente que los afectados por el trastorno antisocial experimenten disforia (lo opuesto a la euforia), una baja tolerancia a la frustración y al fracaso en general (es decir, que se desaniman ante la menor dificultad), y un estado de ánimo depresivo con aparición de ansiedad. Finalmente, estos individuos tienen más probabilidades que la población general de morir prematuramente. En cuanto al curso que sigue el trastorno, al igual que la mayoría del resto de los trastornos de la personalidad es crónico, pero los comportamientos característicos del trastorno que hemos comentado pueden hacerse menos manifiestos a medida que el sujeto se va haciendo mayor, sobre todo en lo que respecta a los comportamientos delictivos y al consumo de sustancias.
Un aspecto importante a tener en cuenta es el patrón familiar relacionado con sujetos con este trastorno, acerca de lo cual se ha observado que la aparición de este trastorno es más probable en personas que tengan familiares de primer grado; además, los estudios de adopción han demostrado que tanto los factores genéticos como los ambientales contribuyen al riesgo para este grupo de trastornos. Además, se ha observado que es más propio de personas que tienen un bajo nivel socioeconómico y que habitan en el medio urbano.
En cuanto a la prevalencia, el trastorno antisocial de la personalidad se da en el 3% de varones y en el 1% de mujeres de la población general (Según el DSM-IV-tr).