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La fluorización es el procedimiento por el que se aplica Flúor tópico sobre los dientes con el fin de prevenir la aparición de las caries. El flúor aumenta la resistencia del esmalte de los dientes a los ácidos que producen las bacterias de la placa bacteriana, origen de las caries. Es un procedimiento preventivo indicado preferentemente en los niños. En adultos puede ser útil su utilización en situaciones específicas como la radioterapia.
Las fluorizaciones individuales pueden ser también utilizadas en adultos con problemas de sensibilidad dentaria.
Este proceso está indicado en pacientes con susceptibilidad especial para las caries o que tiene algún factor facilitador especial como un tratamiento ortodócico o radioterapia o xerostomá (sequedad).
Tras la limpieza de los dientes se aplica el fluor en forma de gel, que se deposita en unas cubetas adaptadas a los dientes del paciente. Es necesario una aspiración continua y que las cubetas no estén excesivamente llenas. Tras el tiempo de colocación (4 minutos) se debe expectorar todo el exceso que haya quedado en la boca. Pueden aplicarse fluorizaciones tópicas a un diente o grupo de dientes mediante barnices.
El fluor en altas concentraciones es tóxico, por ello debe evitarse su ingesta.