Valorar la situación funcional del anciano para proporcionarle la dieta en el comedor o en su habitación si no se puede levantar.
Asegurarse de que no tiene que permanecer en ayunas.
Informarle de que llega la hora de la comida.
Ayudarle si lo necesita a lavarse las manos.
Preparar las ayudas que necesite para comer y revisar si falta algo.
Es importante la presentación de la comida, así como de la mesa o bandeja.
Comprobar la temperatura del alimento.
Observar si la comida le plantea algún problema al masticar (dentadura), tragar o que no le guste. Esta valoración ayudará a proporcionar al anciano una dieta más adecuada a sus necesidades.
Comunicar a la enfermera estas observaciones anteriores para su registro.