
¿Qué son las antenas de telefonía móvil?
Con el desarrollo de la telefonía móvil se han instalado antenas de estaciones base en numerosos emplazamientos urbanos y rurales. Estas antenas son las que hacen posible que los teléfonos móviles tengan cobertura y puedan comunicarse entre sí.
Las antenas de las estaciones base de telefonía móvil suelen ser estrechas, con longitudes que varían entre 0,5 y 2 metros según la tecnología (3G, 4G, 5G). Varias antenas se instalan sobre torres de entre 15 y 50 metros de altura, o sobre edificios.
Las antenas de telefonía móvil emiten radiación electromagnética en forma de haz direccional, principalmente en dirección horizontal y aproximadamente paralelo al suelo. Debido a la escasa amplitud vertical del haz, la intensidad del campo electromagnético en el suelo directamente debajo de la antena es baja y disminuye rápidamente con la distancia.
En condiciones normales, los niveles de campo electromagnético en el suelo procedentes de las estaciones base se encuentran por debajo de los límites establecidos por las directrices internacionales de exposición para la población general, como las de la Comisión Internacional de Protección contra la Radiación No Ionizante (ICNIRP).
Las antenas instaladas en azoteas suelen contar con vallas de seguridad que impiden el acceso a zonas muy próximas donde los niveles de radiación podrían superar los límites recomendados. Las antenas montadas en paredes laterales de edificios dirigen su emisión hacia el exterior, por lo que las personas en el interior del edificio tienen una exposición mínima.
Las emisiones de estas antenas corresponden a radiación electromagnética no ionizante, es decir, radiación que no tiene suficiente energía para arrancar electrones de los átomos ni dañar directamente el ADN celular.
Tipos de antenas y frecuencias de emisión
Las ondas de radio generadas por antenas de emisoras de radio FM y televisión en VHF son absorbidas de forma más eficiente por el cuerpo humano que las emitidas por antenas de estaciones base de telefonía móvil, debido a sus diferentes frecuencias. Sin embargo, una vez absorbida la energía, los efectos térmicos son similares.
Las antenas de radio FM y televisión tienen potencias de emisión entre 100 y 5.000 veces superiores a las de las estaciones base de telefonía móvil, pero se instalan en torres mucho más altas (generalmente entre 250 y 350 metros), lo que reduce significativamente la exposición a nivel del suelo.
Frecuencias de diferentes fuentes:
- Corriente eléctrica doméstica: 50 Hz (Europa) o 60 Hz (América)
- Radio AM: 530-1.700 kHz
- Radio FM: 87,5-108 MHz
- Televisión: 470-790 MHz (UHF)
- Telefonía móvil:
- 2G/3G: 900 MHz y 1.800 MHz
- 4G: 800 MHz, 1.800 MHz, 2.600 MHz
- 5G: 700 MHz, 3,5 GHz (y frecuencias superiores en desarrollo)
El efecto biológico principal de las radiofrecuencias es el calentamiento de los tejidos. A mayor potencia y proximidad a la fuente de emisión, mayor es el efecto térmico. Las normativas internacionales establecen límites de exposición para prevenir estos efectos térmicos.
¿Qué efectos sobre la salud podría tener?
La exposición a campos electromagnéticos de radiofrecuencia puede producir efectos térmicos por calentamiento de los tejidos. Algunos estudios sugieren posibles efectos no térmicos a nivel celular, como alteraciones en los flujos de iones como el calcio, aunque la evidencia científica al respecto no es concluyente.
El efecto térmico de la exposición a radiofrecuencias está bien establecido científicamente. Sin embargo, el posible papel de las radiaciones no ionizantes como agentes cancerígenos es objeto de debate científico. La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) de la OMS clasificó en 2011 los campos electromagnéticos de radiofrecuencia como "posiblemente carcinógenos para los humanos" (Grupo 2B), basándose en evidencia limitada.
Las hipótesis actuales sugieren que, de existir un efecto carcinógeno, sería más probable que actuaran como promotores tumorales que como iniciadores de cáncer, ya que no tienen energía suficiente para dañar directamente el ADN.
Importante: Es necesario distinguir entre campos electromagnéticos de frecuencia extremadamente baja (líneas de alta tensión, 50-60 Hz) y campos de radiofrecuencia (antenas de telefonía, MHz-GHz). Son fenómenos físicos diferentes que no deben confundirse.
Algunos estudios epidemiológicos han sugerido una posible asociación entre la exposición a campos electromagnéticos de frecuencia extremadamente baja (líneas de alta tensión) y leucemia infantil, aunque la evidencia no es concluyente. En cuanto a las radiofrecuencias de telefonía móvil, los estudios epidemiológicos a gran escala no han encontrado evidencia consistente de aumento del riesgo de cáncer.
También se han investigado posibles efectos en los sistemas reproductor, neurológico y cardiovascular, así como en el desarrollo fetal. Hasta la fecha, la evidencia científica disponible no ha demostrado de forma concluyente estos efectos a los niveles de exposición habituales.
La investigación en este campo presenta desafíos metodológicos importantes, como la dificultad para medir con precisión la exposición real a lo largo del tiempo, la presencia de múltiples fuentes de radiofrecuencia, y el largo periodo de latencia de algunas enfermedades. Esto explica en parte las diferencias entre estudios.
Recomendaciones y prevención
Posición de organismos internacionales:
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras agencias de salud pública, las evidencias científicas actuales indican que la exposición a campos electromagnéticos de radiofrecuencia por debajo de los límites establecidos en las directrices internacionales no produce efectos adversos para la salud. No obstante, dado que la investigación continúa, se recomienda seguir el principio de precaución, especialmente en poblaciones potencialmente vulnerables como niños.
La investigación en este campo continúa activamente. El proyecto INTERPHONE del Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC/OMS), completado en 2010, y estudios posteriores han examinado la relación entre el uso de teléfonos móviles y tumores cerebrales, sin encontrar evidencia concluyente de riesgo aumentado en usuarios habituales.
Recomendaciones prácticas:
Respecto a las antenas de telefonía móvil:
- Las estaciones base deben cumplir las distancias de seguridad establecidas por la normativa (generalmente superiores a 10 metros en dirección horizontal del haz principal de emisión)
- Deben contar con vallado de seguridad en zonas de acceso restringido donde los niveles de exposición pudieran superar los límites recomendados
- La instalación debe cumplir con las normativas de cada comunidad autónoma sobre emplazamiento de antenas
- Aunque no hay evidencia científica de riesgo para la salud a los niveles de exposición habituales, se recomienda considerar especialmente el emplazamiento cerca de escuelas, guarderías y parques infantiles, aplicando el principio de precaución
Respecto al uso de teléfonos móviles:
- Evitar el uso de teléfonos móviles en hospitales cerca de equipos electromédicos sensibles (unidades de cuidados intensivos, quirófanos)
- Las personas con marcapasos o audífonos deben consultar con su médico sobre posibles interferencias
- En aviones, seguir las indicaciones de la tripulación sobre el uso de dispositivos electrónicos
Información y transparencia:
- Los operadores de telefonía deben facilitar información clara a los ciudadanos sobre las instalaciones
- El diálogo entre operadores, autoridades y vecinos durante la planificación de nuevas antenas favorece la aceptación y comprensión pública
- Las mediciones de niveles de campo electromagnético deben estar disponibles públicamente
Información y recursos:
Para información actualizada sobre normativa y mediciones de campos electromagnéticos en España, puede consultar:
- Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital
- Consejerías de Sanidad de cada comunidad autónoma
- Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (CCARS)
La comunicación transparente entre científicos, gobiernos, operadores de telefonía y ciudadanos es fundamental para abordar las preocupaciones públicas basándose en evidencia científica actualizada.



Dr. Ignacio Antépara Ercoreca
Especialista en Alergología por la Universidad de Navarra y licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad del País Vasco.
Autor originalDr. José Antonio Zumalacárregui
Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad del País Vasco.
Revisor clínico