Cáncer
Cardiovasculares
Comunes
con Alergias
Cuidados domésticos
de la Piel
de la Vista
del Anciano
Dental
Dieta y Salud
Digestivos
en el Embarazo
en el Hombre
en la Adolescencia
en la Infancia
en la Mujer
Endocrinología
Psicología
Pulmonares
Rehabilitación
Síntomas
Alimentación
Análisis
Anticonceptivos
Cirugía estética
Cuidados del Anciano
Diabetes
Drogadicción
Embarazo y lactancia
Enfermedades ETS
Enfermedades Infecciosas
Estudios diagnósticos
Intervenciones
Lesiones en Deporte
Mantener la Salud
Medicamentos
Medioambiente
Nutrición
Obesidad
Otorrinolaringología
Primeros auxilios
Radiología
Reumatología
Salud en Navidad
Sida
Vida sana
Logopedia
El cáncer de testículos es potencialmente mortal pero, si se detecta pronto, a veces puede ser curado.
Un simple examen que solo dura 1 ó 2 minutos puede detectar un crecimiento anormal en los testículos en las primeras etapas. Igual que la auto-exploración de mama en las mujeres, el autoexamen de los testículos es fácil e importante.
Como el cáncer de testículos ocurre más frecuentemente en hombres jóvenes que en mayores, el autoexamen debe comenzar a una edad temprana, y debe realizarse una vez al mes.
Se debe realizar el examen después de la ducha o baño caliente, cuando la piel del escroto esta fina y relajada. Primero examinar un testículo y después el otro. Comprimir el testículo y enrollarlo suavemente entre los dedos índice y pulgar. Mientras hace esto intente palpar algún bulto en la superficie del testículo. Asimismo palpe y observe si el testículo ha crecido de tamaño, si está más duro o si hay alguna diferencia con respecto al anterior examen. (Una pequeña línea firme entre los testículos es normal.
El conducto de salida, que es como una cuerda, también es una parte normal del escroto y no es un aumento de tamaño). Si se nota un bulto, llaga o algún cambio en un testículo, no quiere decir que tenga un cáncer pero vaya lo antes posible al médico.
