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Los espasmos del llanto consisten en que el niño detiene la respiración cuando está teniendo una rabieta. Habitualmente, aparecen en el segundo año de la vida, aunque pueden aparecer hasta los 5 años. Se originan por sentimientos de rabia, temor, frustración o fuerte emoción.
Por lo general, el 5% de los niños ha presentado alguna vez un episodio de espasmo del sollozo y casi siempre encontramos el antecedente de que otro miembro de la familia los ha presentado (Existen datos que sugieren una transmisión genética de tipo autosómico dominante).
Existen dos tipos de espasmos: los azules (morados) y los pálidos.
Ambos tipos de espasmo, aunque causan mucha inquietud en los padres y en las personas que los presencian, son benignos y nunca causan daño al cerebro por falta de oxígeno, ni tienen nada que ver con la epilepsia, ni tienen efecto en el comportamiento o en el desarrollo posterior del niño. Con el crecimiento tienden a desaparecer.
Recientemente, se ha encontrado que los espasmos del sollozo tienden a desaparecer cuando se les administra sulfato ferroso a los pacientes. La causa de este efecto es desconocida.