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Cuando por un proceso febril un niño no come en más de dos días o bien por tener muchos vómitos puede ser antes, el azúcar de la sangre baja mucho y por ello el cuerpo intenta buscar energía quemando la grasa. Esta grasa quemada de forma incompleta produce un aumento de los cuerpos cetónicos circulantes y en el aliento aparece el olor característico a acetona, tanto en aliento como en la orina.
La acetona propiamente es un síntoma de enfermedades, principalmente infantiles, que producen fiebre, vómitos y diarrea, como son las infecciones por virus.
Se basa principalmente en dar azúcares al organismo. Se suele dar en pequeños sorbos de agua con azúcar diluida, para evitar los vómitos y conseguir abrir el círculo de acetona/vómitos/fiebre/acetona.
También se puede dar un agua con limón exprimido, muy poca sal y algo de bicarbonato (lo que es un suero casero), con ello a veces se gana una mejor tolerancia y menos vómitos.