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    Cultivo de esputo


    Otros nombres
    • Cultivo de secreción bronquial

    • Baciloscopia

    • Antibiograma

    Definición

    Un cultivo, en medicina, es sencillamente una siembra del esputo de un paciente en un medio adecuado que se conoce vulgarmente como "caldo de cultivo" para ver si crece algún microorganismo.

    Como el número de gérmenes que hay en una muestra en fresco extraída del organismo, en caso de haberlos, es escaso, hace que sea difícil verlos en el microscopio. Por eso, lo que se hace es poner la muestra en un entorno adecuado, con nutrientes suficientes para que los gérmenes puedan crecer a buena temperatura, y se deja incubando un tiempo variable. Después, se procede a la lectura en el microscopio.

    Normalmente, si hay gérmenes suelen crecer y dar un resultado positivo; sin embargo, a veces a pesar de que existan gérmenes, el resultado es negativo. Esto se debe a que algunos son extremadamente sensibles y mueren en cuanto salen del organismo, por lo que para cuando se procede a la siembra en laboratorio ya es tarde y no crece nada.

    En otras ocasiones, el resultado se demora de manera importante. Esto ocurre porque todos los microbios no crecen con la misma velocidad, por lo que, como se requiere un número determinado de ellos para que se detecte el positivo, pueden a veces requerirse hasta varias semanas para obtener un resultado. Sin embargo, lo habitual es que se consiga en menos de quince días, normalmente en una semana.

    El caldo de cultivo no es único. Existen varios diferentes según el grupo de gérmenes del que hablemos.

    El cultivo de esputo consiste en sembrarlo en uno o varios medios de cultivo, según el germen que se sospeche. Con él, lo que se pretende es identificar los microorganismos causantes de infecciones en las vías aéreas inferiores: tráquea, bronquios y pulmón.

    Para qué sirve el análisis

    Para poder confirmar, en caso de que haya dudas, el diagnóstico de infección, por un lado.

    Por otro, para saber de qué germen se trata, y cuál es el antibiótico más indicado para su tratamiento. Esto es importante sobre todo cuando la infección no ha respondido al tratamiento inicialmente pautado, o se está convirtiendo en un proceso excesivamente largo, o si se trata de pacientes cuya inmunidad, por diversas razones, se encuentra en ese momento comprometida.

    Cómo se obtiene la muestra

    Por expectoración. Debe ser eliminada por el propio paciente mediante la tos, y recogida en un recipiente estéril que se les da a tal efecto. Por eso, la colaboración del interesado es esencial para obtener una muestra que sea de buena calidad, pues se necesita de una buena muestra para poder hacer un buen diagnóstico. El esputo debe de tener más de 25 leucocitos, y menos de 10 células epiteliales por campo (aumento X 100) para ser adecuada para estudiar, pues si no es así, es que está contaminada con secreciones orales.

    Preferiblemente, la toma de la muestra se hace con el paciente en ayunas, de preferencia en la mañana sin que el paciente haya tomado agua. Se le pide que expectore lo más profundo que pueda.

    Si el paciente no puede expectorar y es indispensable tomar la muestra de secreciones respiratorias bajas existen diversas técnicas encaminadas a favorecer la obtención del esputo, algunas mediante la inducción de la tos y otras, más agresivas, que son técnicas para llegar con instrumental hasta el pulmón y obtener allí la muestra necesaria (lavado bronquial, inducción de esputo mediante inhalación de suero hipertónico, aspiración mediante aguja transtorácica, aspiración transtraqueal (más segura que la primera opción, pero menos valiosa) o biopsia de pulmón).

    Qué se hace con el esputo

    Una vez se obtiene la muestra, y según el germen que se sospeche, hay una serie de caminos que se pueden seguir:

    • Analizar un frotis de esputo, o sea, una muestra pequeña al microscopio.
    • Hacer una tinción especial, denominada "de Gram", para realizar una distinción inicial del germen, ya que en general son o bien "positivos al Gram" o bien "negativos al Gram", lo cual supone una valiosa información sobre los antibióticos más idóneos en un principio.
    • Hacer una tinción denominada "ácido alcohol resistente", especial para detectar micobacterias y más concretamente el bacilo de Koch, causante de la tuberculosis.

    Y el resto de la muestra se siembra para su cultivo, con lo cual al cabo de cierto tiempo se consigue afinar más y llegar a saber no el grupo, sino el germen concreto del que se trate. El crecimiento en el cultivo se observa cada 24 horas, y sólo si al cabo de seis semanas no ha crecido nada se considera que es negativo y que en el esputo no había gérmenes. Esto quiere decir que un paciente puede llegar a estar hasta seis semanas sin un resultado definitivo, sin que esto sea anormal.

    Cuando crece algún germen patógeno, se procede a una tercera prueba: el antibiograma.

    El antibiograma

    Consiste en exponer los gérmenes a diversos antibióticos, y ver cuáles lo matan, cuáles hacen que crezca más lento, y cuáles no le hacen efecto; así, se sabe si el tratamiento que ya tiene el paciente es el más apropiado, y en caso de no serlo, se conoce también cuál sería mejor que el que lleva.

    ¿Qué médico me puede tratar?
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