Preguntas médicas respondidas por nuestros especialistas médicos

Fui diagnosticado con la enfermedad de Eales y tras de 15 años de complicaciones, he perdido la visión ¿Hay alguna forma de recuperarla parcialmente?

Pregunta

Hace 15 años tuve derrames en la retina de ambos ojos, a la edad de 39 años. Después de todas la pruebas, fui inicialmente diagnosticado con enfermedad de Eales en México y posteriormente el diagnóstico en el Scheie Eye Institute Filadelfia fue una vasculitis de las más raras por su formación y neovascularizaciones, y que tampoco se reflejó en estudios ni de tuberculosis, sarcoidosis etc. Fui tratado exitosamente con láser en varias sesiones. El mayor daño siempre estuvo en ojo izquierdo.

Cuatro años después tuve que ser operado por el desprendimiento de retina y se me practicó una vitrectomía. Seguía viendo con el ojo izquierdo pero lógicamente, algunos campos de la retina, por el láser, eran zona muerta y la visión se limitaba ahí. Y transcurrió el tiempo con otras sesiones de láser.

Un año después acudí a una consulta con otro médico y se detectó un desprendimiento inicial de retina, así como cataratas; o yo no escuché o no registré tal vez lo del desprendimiento y no lo atendí; y lo de la catarata transcurrió con una visión cada vez mas borrosa hasta que el año pasado, mediante un ultrasonido (pues ya era imposible ver el fondo del ojo por la catarata), se me indicó que tenía un desprendimiento muy grave de retina en ojo izquierdo. Se me señaló que tal vez ya ni valía la pena una operación y que así me quedara.

No obstante, acudí a mi médico de siempre y me indicó que, efectivamente era muy alto el daño (de lo cual yo estuve y estoy muy conciente) , pero que había una posibilidad y era operar, tratar de salvar el órgano del ojo y si resultara algo, tal vez a la postre, intentar colocar lente intraocular.

En la operación se tuvo que hacer un corte y extracción en un segmento de la retina debido a que ya estaba necrosada y plegada, se realizó facoemulsificación y salí de la operación con el ojo relleno con silicón. Tuve dolores muy fuertes, se me practicó a la semana una aplicación de láser para abrir un canal en el silicón y bajar la presión del ojo; seguí teniendo fuertes dolores al grado de necesitar tomar un medicamento que se llama Dolac (Ketorolaco es el componente) en dosis que iban de 60 a 120 mg en un período de una y media a dos horas a efecto de que el dolor pasara. Aplicaciones de varias gotas oftálmicas fueron indicadas como tratamiento y seguidas al pie de la letra. Los dolores siguieron durante cuatro meses, se fueron espaciando y prácticamente desaparecieron.

Al día de hoy, a seis y medio meses de la operación, mi médico me indica que ya no puede ser posible la operación para colocar lente intraocular, que existe además una toxicidad provocada por el relleno del silicón y que debido a ello la córnea inicia a ponerse media blancuzca, sugiere varias cosas:

1- Aplicarme unas gotas durante 3 semanas y luego proceder a una limpieza de la córnea usando láser.

2- Observar el resultado y posteriormente, si se requiere, operar extrayendo el silicón y/o rellenar con una gota de gas nitrógeno para que permaneciera fijada la retina ó rellenar nuevamente con silicón (pero me volvería a causar reacción de toxicidad, pienso yo).

Mis preguntas:

¿Serían éstas las únicas posibilidades a seguir para conservar el ojo? ¿Cuál es la mejor y por qué? ¿Existe alguna otra alternativa para conservar el órgano?

¿Ya no existe ninguna otra posibilidad para recuperar aunque sea parcialmente la vista?

Mi visión actual con el ojo izquierdo: percibo la luz muy tenue y todo borroso, veo parcialmente el movimiento de mi brazo y mano.

Olvidaba decir que mi iris está en una abertura fija y está desplazada hacia el centro, hacia el lagrimal, aunque el ojo si ocupa una posición correcta, pero mi parpado se encuentra no abierto en su totalidad.

Respuesta

La enfermedad de Eales es una retinopatía isquémica periférica idiopática, es decir que no se conoce su origen, aunque según algunos estudios, en un 48% se asocia en pacientes expuestos a tuberculosis. Es bilateral en un 80-90% de los casos, afectando a varones jóvenes, con un mayor pico de incidencia entre los 31 y los 40 años. Existen 4 estadios. Por oclusión de los capilares de la retina periférica se produce isquemia. Esta falta de oxígeno produce la formación de neovasos (en un 80% de los casos), que se fotocoagulan con láser, como hicieron en su caso. Cuando los neovasos vuelven a aparecer es fácil que se rompan dando hemorragias vítreas. En esta enfermedad se producen hemorragias vítreas de repetición y puede producirse un desprendimiento de retina (DR).

Durante 8 años el desprendimiento y su catarata fueron evolucionando y junto a ellos más neovasos en la retina. Estos fueron avanzando por la retina, pero también en el vítreo y hacia el iris, pudiendo dar en este último caso un glaucoma neovascular. Lo que se había formado cuando le operaron se llama vitreorretinopatía proliferativa (VRP), y tras la vitrectomía y demás maniobras para colocar de nuevo la retina en su sitio, requiere de un taponamiento prolongado intraocular. Se utiliza en estos casos la inyección de aceite de silicona junto con una lensectomía (quitar el cristalino). En su caso, por la catarata que ya tenía, pero otras veces en prevención de la catarata que se forma al cabo de unos meses en estos pacientes. El aceite de silicona puede ser de baja viscosidad (1000 cs) que puede conllevar toxicidad y debe extraerse unas semanas tras la intervención, y de mayor viscosidad (5000 cs), que por el contrario pueden dejarse permanentemente en el globo ocular. Usando aceites altamente purificados se induce menos la emulsificación de la silicona (formación de pequeñas gotitas) Esta emulsificación puede dar un bloqueo pupilar con el consiguiente glaucoma, que era el dolor que usted notaba. La extracción de la silicona evita que continúe el aumento de la presión intraocular, pero con su extracción no se controla el glaucoma.
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Las complicaciones más frecuentes de la aplicación del aceite de silicona son: catarata (53%), emulsificación (36%) y glaucoma (22%), destacando una complicación menos descrita como es la entrada de silicona no emulsificada a cámara anterior en ojos fáquicos (7%). Cuando le dieron láser, (lo que se conoce como trabeculoplastia láser), era para bajar la tensión intraocular. La tensión podría igualmente estar producida como hemos visto por el crecimiento de vasos en el iris, pero también por células fantasma, que son los restos que quedan tras repetidas hemorragias vítreas.

El Ketorolaco que tomó es un analgésico que en forma de comprimidos o inyectable se utiliza para el tratamiento a corto plazo del dolor leve o moderado en el postoperatorio. Las gotas que utilizó en colirio eran algún antiglaucomatoso.



Su córnea blancuzca es una queratopatía que ha producido el aceite de silicona emulsificado al contactar con el endotelio corneal (la capa más interna corneal). Este contacto puede producirse por un bloqueo en el flujo del humor acuoso que desplaza al aceite hacia delante o por un nuevo desprendimiento (en su caso nos faltan datos para valorar el estado actual de su retina).



Por lo que me cuenta usted, su retina ha sufrido un daño que no permite una recuperación funcional. Los experimentos acerca de transplante de retina no son aplicables hoy por hoy a su caso. Ante esta evidencia, el objetivo fundamental en su caso es mantener el ojo. Lo que pretenden las intervenciones que le han hecho es precisamente eso. El problema es que con frecuencia otras estructuras del ojo quedan dañadas por el procedimiento. Es frecuente que la pupila quede permanentemente dilatada por retracción del iris, incluso con descentramiento. El cierre palpebral relativo es consecuencia de los procesos inflamatorios y posiblemente de una atrofia de la grasa que rodea al ojo.



El daño de la córnea en un ojo al que se ha introducido aceite de silicona supone un dilema terapéutico. Si hay depósitos en su superficie, pueden ser tratados sin mayor problema con un quelante o mediante una queratectomía con láser, pero si es necesario realizar un transplante de córnea, las posibilidades de éxito son mínimas pues el problema que ha dañado a la córnea subyace.



Si hemos de dar un consejo y sin olvidar las limitaciones por no poder acceder a la exploración directa de su problema, si el ojo no causa molestias significativas no debiera ser reintervenido. Se trata de ojos en los que la respuesta a cualquier cirugía es impredecible y con altos riesgos de empeoramiento.

¿Qué médico me puede tratar?

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