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Llevo 3 años con espolón calcáneo en ambos pies y estoy dispuesto a operarme. ¿Creen que es lo mejor?

Pregunta

Llevo ya tres años con espolón calcáneo, me han puesto infiltraciones, onda corta, láser, ultrasonido, pomadas, hielo, agua con sal, he gastado mucho dinero en plantillas y no encuentro solución. Como tengo espolones en los dos pies, se turna el dolor, una vez en un pie y otra en otro.

Estoy dispuesto a operarme, ya que ya son tres años sufriendo y ahora que puedo ir donde quiero, no puedo ¿Me pueden indicar si la operación es lo mejor para mí, con el método nuevo en que no hay que rajar el pie?

Respuesta

El dolor del talón es probablemente la segunda queja más común del pie detrás de problemas de las uñas de los dedos. De un 2% a un 10% de los pacientes lo tienen por periodos de más de un año. Si después de 9 a 12 meses de tratamiento conservador apropiado no hay mejoría se suele aconsejar la cirugía, aunque siempre es una decisión individual para cada caso. La cirugía fracasa en aproximadamente del 2% al 30%, siendo por ello muy importante sentar adecuadamente la indicación.

Se puede operar por vía convencional o laparoscópica (a través de mínimas incisiones). La vía laparoscópica es válida para la corrección de diversas deformidades y alteraciones esqueléticas del pie. El espolón calcáneo y el hallux valgus o juanete son ejemplos en los que esta técnica ya aporta resultados satisfactorios. El procedimiento quirúrgico consiste en intervenir la alteración del pie mediante anestesia local, a través de pequeñas incisiones en la piel de unos 2 a 5 milímetros, que después requerirán un solo punto de sutura.

Para la resección de un espolón de calcáneo el procedimiento consiste, en primer lugar, en anestesiar los dos nervios que inervan la sensibilidad del talón. Luego se procede a la visualización del espolón con la ayuda del fluoroscan. Por una incisión lateral de tres milímetros se introduce un instrumento de corte o bisturí y se dirige hasta el espolón mediante visualización de nuevo con el fluoroscan. El siguiente paso consiste en introducir por aquel camino una fresa, siguiendo su dirección también por el mismo aparato, cuyo diseño se ha adecuado para cortar el hueso y a la vez removerlo hacia el exterior. De esta forma es posible extirpar el espolón con una mínima incisión. Aunque se ha actuado en el talón, la herida quirúrgica es lateral, fuera de la zona de carga, y la actuación quirúrgica sobre el espolón se ha realizado en la zona del calcáneo que sufre menor carga. Esto permite andar casi de inmediato al paciente.

Como complicaciones específicas de esta cirugía se han descrito:

1. Reaparición de la protuberancia ósea.

2. Adormecimiento de alguna zona del pie por lesión de alguna rama nerviosa sensitiva o motora.

3. Neuromas de nervios.

4. Hematomas.

5. Infección de la herida quirúrgica ya sea superficial o profunda con riesgo de afectación de estructuras óseas.

6. Algodistrofia simpático-refleja.

7. Trombosis venosa profunda y, excepcionalmente, tromboembolismo pulmonar.

A veces, quedan molestias residuales que pueden requerir tratamiento ortopédico y/o médico y, en algunas ocasiones, una segunda intervención. Por todo ello insistimos en que la indicación debe ser meditada y en su caso debe ser su traumatólogo el que siente la indicación, ya que es el que conoce su cuadro clínico y la evolución que ha llevado.

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