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Suelo tener cistitis tras tener relaciones sexuales ¿Debo medicarme con antibiótico cada vez que las mantengo?

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Pregunta

Muy a menudo, aunque no siempre, y una vez he mantenido relaciones sexuales, tengo síntomas de cistitis, más o menos dolorosos. Mi ginecólogo me recetó Baccidal, pero sin relacionar relación sexual y enfermedad (él lo achacó a que no ingería suficiente líquido y me aguantaba demasiado antes de orinar).

Mis preguntas son: ¿Debo tomar por 7 días, como me dijo el médico, esos antibióticos cada vez que mantengo relaciones sexuales? ¿No puedo interrumpir el tratamiento cuando ya no hay síntomas? Me da miedo tomar tantas pastillas porque si cada vez que mantengo relaciones sexuales debo estar por siete días medicándome... debería estar todo el año.

Y otra pregunta: De las tres parejas que he tenido, los síntomas se me han desarrollado sólo con dos y no en cada contacto ¿Por qué?, que resultaron ser los que tenían un tamaño de pene mayor ¿Tiene relación?

Una vez mi ginecólogo nos recetó una única pastilla de una sola toma para mi pareja y para mí, aunque no recuerdo el nombre ¿Es ventajoso para mí este tipo de medicación conjunta?

Y hablando de relaciones sexuales ¿En un mismo acto debo evitar la penetración anal y vaginal? ¿Es imprescindible que mi compañero se ponga preservativo por si es su flora la causa de mi cistitis?

¿Puedo hacer algo para prevenir? Si bien antes las pastillas eran milagrosas, ahora siento que el efecto es menor, quizá porque he abusado de ellas o no he finalizado el tratamiento cada vez.

Los síntomas siempre aparecen después de la relación sexual, ¿Eso quiere decir que puedo excluir la cistitis intersticial?

Respuesta

Respecto a su problema crónico de cistitis postcoital, la impresión que nos causa es que tiene que ver con el tipo de relación coital, con la higiene del mismo acto en sí mismo y posiblemente hasta con la conformación espacial de sus propios órganos genitales.

Sin ser anormales de ninguna de las formas, algunas mujeres (y éste puede ser su caso), tienen la uretra, el meato uretral, el final del llamado caño de la orina, en la inmediata proximidad del introito vaginal, de manera que el propio coito puede provocar el arrastre de gérmenes de la vagina hacia el interior de la vejiga con el consiguiente malestar postcoital.
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La situación puede agravarse en cuanto a contaminación si durante esa relación sexual incluye como nos ha comentado, la penetración anal, máxime si ésta sucede con la adecuada protección que a este efecto le proporciona un preservativo.

Los ginecólogos recomendamos al efecto que nunca se realice el coito anal sin preservativo y éste, además, debe ser inmediatamente desechado una vez que dicha penetración ha terminado, aún cuando no haya finalizado la relación sexual.
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De ninguna manera debe permitir la penetración inmediata vía vaginal con el mismo preservativo que se usó para la penetración anal, así ésta vaya a ser inmediata, seguida desde la anterior: su pareja deberá desechar el condón utilizado y cambiarlo por otro a estrenar en ese mismo instante.

Estas maniobras tienen una importancia capital habida cuenta de la enorme cantidad de gérmenes que viven en el recto de forma habitual, incluso en ausencia de situaciones de enfermedad, fruto de los procesos digestivos.

Por otro lado, la vagina tiene un ecosistema muy frágil y propio que se mantiene gracias a las secreciones del Lactobacillus acidofilus (los bacilos de Döderlein) que mantienen un pH de 4.2 lo cual, le aseguramos, es mucha acidez.

Si dicho ecosistema es alterado por la presencia, el ataque involuntario pero ataque al fin, de gérmenes anaerobios y digestivos como son los de procedencia anorrectal, se produce un desequilibrio que puede terminar en infecciones vaginales o urinarias bajas tipo cistitis como las que nos cuenta.

Con muy buena voluntad, por otra parte, su médico le receta un antibiótico de amplio espectro antibacteriano, que sirve para matar muchos tipos de gérmenes aunque no exista un diagnóstico correcto y que no distingue entre gérmenes buenos (los de la vagina, que viven ahí defendiéndole a usted del ataque de los hongos y levaduras por ejemplo) de los malos (los del ataque desde el recto, traspasados a la vagina y área del meato uretral), con lo que el desequilibrio se perpetúa.

De los antibióticos, en general, no debe abusarse hasta tanto no tengamos la seguridad de que lo que nos está causando daño es una infección, y no una irritación por ejemplo, y además hayamos identificado el agente causal mediante un cultivo bacteriológico de la zona donde está ese daño.

De no hacerlo así, los gérmenes se terminan por acostumbrar a los antibióticos que pierden eficacia, se crean resistencias bacterianas y cada vez necesitaremos productos más potentes, por tanto menos seguros en tanto que más agresivos para las personas, con más posibilidades de efectos secundarios.

Respecto del problema del tamaño del pene de sus compañeros le diremos que éste puede ser relevante a efectos de incremento del roce y por tanto de la posibilidad de arrastre de gérmenes de aquí para allá, tanto más si con ellos se practicó sexo no seguro, sin preservativo o coito anal al que antes nos referíamos.

Desde los tiempos del SIDA y antes entre los profesionales de la ginecología, hemos preconizado la realización de prácticas de sexo seguro que deben incluir algunas normas elementales para evitar el contagio de determinadas enfermedades de transmisión sexual entre las que cabe señalar:

  • Preservativos siempre con parejas no estables.
  • Nunca, nunca. nunca coito anal desprotegido.
  • Si existió sexo oral, nunca debe tragarse el semen.
  • Asegurarse de que no existen lesiones mucosas en la boca antes de practicar sexo oral.
  • Evitar cualquier práctica sexual que lleve a las heridas o las dislaceraciones de las mucosas por utilización de instrumentos cortantes o similares.
  • Facilitar las penetraciones con una adecuada humectación de la vagina y, de no conseguirse, facilitarla con vaselina o productos tipo "Mucus Cum Laude" (en las farmacias), que se asemeja mucho a las secreciones naturales.
  • Desechar de inmediato cualquier preservativo ya utilizado en una anterior o diferente penetración.
Para finalizar, sea como fuere, creemos que su idea de acudir a la consulta de un ginecólogo nos parece adecuada para descartar que tenga alguna infección vaginal o urinaria y para vigilar la reposición de la flora vaginal que le es propia.

Mientras ese momento llega, si presentar picores o alguna otra sintomatología de tipo benigno, una buena sugerencia es que trate de reponer la flora vaginal deteriorada o perdida poniéndose yogur natura sin azúcar-tipo "bio" en el introito, durante un par o tres noches seguidas en vez de tomar tratamientos empíricos cuyo resultado es siempre más bien incierto sino desaconsejable en ausencia de un buen diagnóstico bacteriológico.

¿Qué médico me puede tratar?

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