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La luxación congénita de cadera es una malformación de la articulación de la cadera que se presenta en bebés y recién nacidos.
La articulación de la cadera está formada por una bola que es el final del hueso fémur y un recipiente articulatorio en forma de cavidad para ajustarse a esta bola femoral dependiente del hueso de la pelvis.
La luxación aparece cuando ambas partes se desplazan y no coincidiendo adecuadamente no pueden articularse apropiadamente.
La luxación puede ser importante, es decir que la bola está completamente fuera de la cavidad de la pelvis, o ser menor y solo estar levemente desplazada.
La causa es desconocida y a veces pequeñas luxaciones pueden no dar síntomas hasta una edad adulta.
Suele ser más frecuente en el primer hijo, en las mujeres más que en los hombres, y en partos de nalgas. La frecuencia de aparición es de 1 por cada 1000 nacimientos con una cierta tendencia familiar.
La luxación congénita de cadera puede, como hemos dicho, pasar desapercibida hasta los 40 años. Pero lo habitual es que se pueda notar:
En el recién nacido el pediatra realiza un movimiento completo de rotación y flexión-extensión de la cadera para poder distinguir un chasquido que sugiera una alteración del funcionamiento normal de la articulación.
En caso dudosos se puede realizar un estudio ecográfico o de rayos X para confirmar o diagnosticar el problema.
La prevención depende de un diagnóstico precoz en el recién nacido.
Si la luxación se diagnostica se realiza un tratamiento de inmovilización, al menos nocturno que obligue a entrar a la bola del fémur en la cavidad de la pelvis mediante una extensión y giro de los muslos hacia el exterior. Se realiza con una férula o con un pañal de mucha consistencia.
Si la luxación es muy importante se puede hacer una intervención quirúrgica para reponer la articulación a su estado correcto.
Si el tratamiento es correcto y precoz la resolución del problema es total.