DENOMINACIÓN
- Síndrome del edificio enfermo.
- Síndrome de fatiga crónica.
- Mononucleosis crónica.
INFORMACIÓN GENERAL
Los estudios fueron realizados en
respuesta a molestias en ambientes interiores. Los contaminantes más comunes
son:
- Humo del tabaco.
- Formaldehído.
- Volátiles orgánicos.
Desde los años sesenta se ha
venido intentando evitar pérdidas de energía, mejorando el aislamiento de
los edificios, con disminución del intercambio de aire, y construyéndolos
sin ventanas practicables. Son edificios herméticamente cerrados.
La relación del aumento de los
contaminantes ambientales interiores con la falta de ventilación de los edificios
es lo que, en principio, parece causar el síndrome del edificio enfermo o fatiga
crónica.
PROMEDIO DE HORAS DE PERMANENCIA DE UN INDIVIDUO DURANTE EL DÍA
| Localización |
Horas |
% del total |
| Domicilio |
14,4 |
60% |
| Trabajo |
5,9 |
25% |
| Desplazamientos |
1,45 |
6% |
| Aire libre |
0,5 |
2% |
| Interior otras estructuras |
1,7 |
7% |
ENFERMEDADES RELACIONADAS CON EL EDIFICIO
Con agente específico identificado
- Enfermedad del legionario (legionella).
- Neumonitis por hipersensibilidad (hongos).
- Fiebre del humidificador (hongos).
- Contaminantes químicos (pesticidas, gases, productos de limpieza,
...).
En estos caso el patrón
de los síntomas de los pacientes es uniforme, dependiendo del agente
causante.
Sin agente etiológico
específico
En estos caso el patrón de
los síntomas de los pacientes es inespecífico y variable, sin poder
relacionar los síntomas con agentes tóxicos o contaminantes ambientales
conocidos.
En este caso se habla del "síndrome
del edificio enfermo".
Los síntomas más frecuentes referidos
por los pacientes son:
- Irritación ocular.
- Sequedad de mucosa nasal.
- Sequedad y molestias de Faringe.
- Tos.
- Fatiga.
- Cefalea.
- Malestar.
- Mialgias.
- Irritación cutánea.
- Mareos.
- Dificultad de concentración.
Al intentar relacionar los
síntomas con agentes del ambiente de los edificios donde se encontraban
más pacientes se encuentran:
- Alcohol metílico.
- Butil metacrilato de las máquinas de sellado.
- Amoniaco y ácido acético de las copiadoras.
- Clordano inadecuadamente utilizado en el control de plagas.
- Dietil etanolamina utilizada como aditivo en las calderas.
- Limpia-alfombras mal diluido.
- Humo de tabaco.
- Gases de combustión de cafeteras y laboratorios.
- Contaminantes exteriores (humos de motores, etc ...), introducido por
inadecuados sistemas de ventilación.
- Contaminantes biológicos.
- Formaldehído (de la espuma de urea-formaldehido, conglomerados, ...).
- Lana de vidrio (de los conductos de ventilación).
- Disolventes orgánicos (colas, adhesivos, endurecedores).
En ningún caso la presencia de estos productos
se pudo relacionar con los síntomas.
En un estudio epidemiológico
se pudo observar que la mayoría son mujeres; más en oficinistas y
secretarias y menos en personal técnico y profesionales liberales, y menos
aún entre los directivos.
Sí apareció en este
estudio que los edificios con sistemas de ventilación abiertos eran más
sanos que los de aire reciclado. Además, tanto el calentamiento como la
refrigeración del aire eran también un factor de riesgo.
Al asociar los síntomas con
el nivel de estrés se vio una relación clara y se pensó más
en un cuadro psicógeno que real, pero se ha ido comprobando que los irritantes
químicos, microbianos, físicos, y psicológicos es lo que lleva,
indirectamente, al estrés, por su incidencia negativa en la capacidad laboral,
y no al revés. Todos estos condicionantes conducen a cierto grado de falta de
defensas a procesos banales virales que producen la sintomatología diversa en
cada paciente.
La susceptibilidad previa se
desconoce, pero si parece claro que los síntomas aumentan con el tiempo
así como la susceptibilidad a presentarlos, y no hay tratamientos
médicos eficaces hasta la fecha más que la exclusión de ambientes
cerrados.
Se han intentado estímulos de
la inmunidad con interferón, vacunas anticatarrales, antialérgicos,
antidepresivos, etc., con resultados desalentadores.
Los factores predisponentes son:
- Atopía (susceptibilidad individual a tener alergias).
- Antecedentes de sobreexposición a contaminantes ambientales.
- La tendencia en general a trabajos en sector servicios y por ello en oficinas
cerradas de edificios herméticos.
- El conocimiento de la población sobre los riesgos de inhalar productos
tóxicos o contaminantes ambientales.
- El usos de computadoras y fotocopiadoras .
- El trabajo sedentario, repetitivo y aburrido, con mayor exigencia competitiva,
falta de autonomía en su labor y estrés.
- Los medios de comunicación que tratan el tema alarman a la
población sobre la existencia de estos problemas.
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