Lesiones Deportivas

de 12 Valoraciones

Trocanteritis

¿Qué otros nombres tiene?

  • Bursitis del trocánter

  • CIE-9: 727.8

¿Qué es la trocanteritis?

La bursitis trocantérea (o trocanteritis) es una de las causas más frecuentes de dolor en la cadera.

Una bursa es una bolsa cerrada llena de líquido que funciona como superficie de amortiguación y deslizamiento para reducir la fricción entre los tejidos del cuerpo.

Las bursas más importantes están localizadas cerca de las grandes articulaciones como los hombros, los codos, las caderas y las rodillas. Cuando una bursa se inflama, el cuadro clínico que origina se denomina bursitis.

¿Cuál es la causa que lo provoca?

La bursitis trocantérea generalmente está provocada por la fricción constante del músculo tensor de la fascia lata (situado en la parte lateral y superior del muslo) al pasar por encima de la bolsa trocantérea durante los movimientos de flexo-extensión de la cadera.

Los traumatismos (también los "microtraumatismos" repetidos) en la zona pueden ocasionar el cuadro aunque son menos frecuentes.

De la misma manera, las alteraciones en la biomecánica de la extremidad inferior (cadera, rodilla o pie) o alteraciones en las estructuras cercanas a la cadera pueden dar lugar a la inflamación de la bolsa en un porcentaje no desdeñable, como ocurre en las enfermedades que afectan a la columna lumbar (por ejemplo, artrosis) o las asimetrías en la longitud o musculación de las piernas, pies planos, etc.

En el ámbito deportivo es también muy frecuente, sobre todo en los que presentan un excesivo rozamiento de la región, como los corredores de maratón, porteros de fútbol, etc., o por un estilo de carrera deficiente (cruzando los pies en la línea media) o bien por correr habitualmente por superficies inclinadas o saltando bordillos.

¿Cuáles son los síntomas de la trocanteritis?

Es un proceso que cursa de forma habitual de manera episódica, esto es, con agudizaciones en el tiempo seguidas de periodos sin síntomas.

¿Cuál es el tratamiento recomendado?

En principio, al ser una patología "no grave" y de afectación fluctuante, se sigue un tratamiento no agresivo, con periodos de reposo, hielo, medicamentos antiinflamatorios y para el dolor, etc., que suelen ser efectivos.

Un aspecto importante en este tratamiento es analizar todos aquello factores predisponentes que presente el paciente y corregirlos.

Cuando fallan los anteriores tratamientos, o bien si el cuadro es muy intenso, se plantean las inyecciones locales de corticoides y anestésicos locales.

Las inyecciones locales de corticoides se vienen realizando desde los años 60, y está bien estudiada su eficacia y efectos secundarios. Se sabe que la respuesta es positiva en un 70-90% de los casos, aunque hay hasta un 25% de recaídas en los siguientes 12 meses.

¿Qué complicaciones y reacciones pueden aparecer por usar infiltraciones?

Las complicaciones de la infiltración son las mismas que tiene cualquier inyección de corticoides combinadas con las derivadas del anestésico local.

La más grave sería que se presentara una reacción anafiláctica (reacción alérgica brusca y muy grave), afortunadamente, bastante poco frecuente. A nivel local, la complicación más preocupante es la infección, que suele manifestarse en las primeras 24-48 horas.

Existe un riesgo mayor en pacientes ancianos, y por supuesto, en los inmunodeprimidos.

La infección local se resuelve, generalmente, de forma rápida con antibióticos.

Son habituales aunque menos graves: la reacción granulomatosa (inflamación crónica), la atrofia cutánea y del tejido subcutáneo (que revierte habitualmente en unos meses) y que se presenta sobre todo en inyecciones muy frecuentes.

¿Cuáles son las expectativas?

Después de la infiltración se debe mantener un reposo relativo de 24-48 horas, así como una pauta corta de tratamiento con antinflamatorios Aquellos que no han mostrado mejoría y aquellos que presentan una mejoría parcial, se pueden beneficiar de una segunda infiltración.

De forma general, podemos decir que no deben infiltrarse más de 4 veces al año a los pacientes con mejoría parcial.

Los pacientes que no mejoran son los que tendrían que estudiarse con pruebas complementarias a fin de resolver el problema de base.

Si aún así, la persistencia de la sintomatología invalida al paciente, se podría plantear el tratamiento quirúrgico, que dispone de una amplia variedad de técnicas, desde más agresivas a más conservadoras, en general con buenos resultados.

¿Qué médico me puede tratar?

Valoración

¿Te ha resultado útil la información de esta página?
Nada útil
Muy útil

Correo electrónico (Opcional):
Añadir un comentario

Guías a las que pertenece

Lesiones Deportivas
,
Problemas Traumatológicos

Contenidos adicionales

Temas relacionados:
Tendinitis
,
Dolor de cadera
,
Sinovitis transitoria
,
Bursitis
Publicidad