
¿Qué es la degeneración macular del ojo?
La degeneración macular del ojo es una enfermedad degenerativa y crónica que afecta que afecta a la mácula, la zona central de la retina responsable de la visión fina.
Es una de las principales causas de pérdida severa de visión y ceguera legal en personas mayores de 60 años en el mundo desarrollado.
La prevalencia aumenta con la edad y se espera un incremento significativo en las próximas décadas.
Es más frecuente en personas de ascendencia europea, aunque también afecta a otras poblaciones.
¿Qué ocurre en el ojo en la degeneración macular?
La retina es la parte de ojo sensible a la luz que está situada en la parte posterior del ojo. Tiene la función de convertir la luz recibida en estímulos nerviosos que se trasmiten al cerebro. Es un tejido muy sensible y pequeñas alteraciones en ella pueden llevar a la ceguera.
La porción central de la retina se llama mácula y es la parte responsable de la función visual fina y discriminativa. Es la zona donde la visión adquiere perspectiva de espacio y sirve para leer, conducir u otras visiones más especializadas. En la degeneración macular es la porción de la retina más afectada.
¿Cuál es la causa que lo provoca?
La causa de la degeneración macular del ojo es multifactorial.
El principal factor de riesgo es la edad.
Se combinan una predisposición genética con factores ambientales como el tabaquismo, la obesidad, la exposición a la luz de alta energía y posiblemente deficiencias nutricionales, en especial las dietas pobres en antioxidantes. La dieta mediterránea (frutas, verduras, pescado, legumbres) es un factor protector.
No es un proceso de "envejecimiento normal" del ojo, sino una enfermedad.
El uso de aspirina puede estar relacionado, pero no debe suspenderse si está indicada por otras causas.
¿Cuáles son los síntomas de la degeneración macular del ojo?
El síntoma más característico es la perdida de agudeza visual, necesaria para leer, conducir o reconocer rostros.

Hay dos formas de presentación con diferencias de síntomas:
- La forma seca o forma no neovascular (85-90% de los casos): Se caracteriza por la pérdida de la visión central y es progresiva. Es una atrofia central macular. Puede evolucionar a atrofia geográfica
- La forma húmeda, exudativa o neovascular (10-15% de los casos, pero responsable del 90% de la ceguera severa) es de aparición más aguda y aparece una visión distorsionada o de líneas extrañas. Es una atrofia más difusa con hemorragias constantes en toda la retina.
¿Cómo se puede detectar?
A partir de síntomas característicos como es la pérdida de visión se realiza un examen del fondo de ojo mediante la dilatación de la pupila, en ella se pueden observar cambios de los vasos sanguíneos.
La tomografía de Coherencia Óptica (OCT) es una prueba fundamental, no invasiva, que permite ver en detalle las capas de la retina y detectar fluido o neovasos.
Además, se puede realizar una angiografía con fluoresceína o verde de indocianina. Esta técnica se realiza mediante la inyección de un colorante como la fluoresceína, a través del torrente sanguíneo, luego se fotografía la retina en secuencias constantes cuando el colorante pasa por los vasos de la retina pudiéndose apreciar las alteraciones de vascularización con mayor claridad.
¿Cuál es el tratamiento recomendado?
El tratamiento depende en el tipo de degeneración macular.
Para la forma seca:
- No existe un tratamiento curativo
- Se recomiendan suplementos nutricionales con la fórmula AREDS2 (vitaminas C, E, luteína, zeaxantina, zinc y cobre) que han demostrado reducir la progresión de la enfermedad en casos intermedios y avanzados
- Modificación de factores de riesgo: dejar de fumar, control de la presión arterial, protección ocular frente a luz ultravioleta y una dieta rica en antioxidantes (hojas verdes, pescado azul).
Para la forma neovascular o húmeda:
- Inyecciones intravítreas de anti-VEGF: Es el tratamiento de elección. Medicamentos como ranibizumab, aflibercept o bevacizumab se inyectan directamente en el ojo para detener el crecimiento de vasos sanguíneos anormales y reducir el líquido
- Terapia fotodinámica: Se utiliza en casos seleccionados, combinando un fármaco fotosensible (verteporfina) con la aplicación de un láser de baja intensidad
- Fotocoagulación con láser: Solo se usa si los vasos anormales no están directamente en el centro de la mácula, ya que el láser destruye tejido sano circundante
En la enfermedad temprana no existe un tratamiento específico. Se recomienda la educación del paciente y control de factores de riesgo.
En la enfermedad avanzada con presencia de atrofia geográfica al examen de la retina existen nuevas terapias intravítreas (inhibidores del complemento) que pueden reducir la velocidad de crecimiento de la AG, aunque no revierten la pérdida visual.
La elección del fármaco (biológico, biosimilar o intercambiable) debe consensuarse entre médico y paciente.
Se debe hacer una vigilancia estrecha de complicaciones como la endoftalmitis y el desprendimiento de retina.
El control periódico oftalmológico es fundamental para detectar cambios precoces y prevenir la progresión, especialmente en pacientes de riesgo o con afectación en un solo ojo.



Dr. Ignacio Antépara Ercoreca
Especialista en Alergología por la Universidad de Navarra y licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad del País Vasco.
Autor originalDra. Yolanda Patricia Gómez González
Especialista en Medicina general y licenciada en medicina por la universidad nacional de Colombia.
Revisor clínico