Enfermedades Comunes

Síndrome de astenia crónica

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Síndrome de astenia crónica

¿Qué otros nombres tiene?

  • Síndrome de fatiga crónica

  • Mononucleosis crónica

  • Síndrome del edificio enfermo

  • CIE-9: 780.71

  • CIE-10: R53.8

¿Qué deberíamos saber?

Los estudios fueron realizados en respuesta a molestias en ambientes interiores. Los contaminantes más comunes son:

  • Humo del tabaco.
  • Formaldehído.
  • Volátiles orgánicos.

Desde los años sesenta se ha venido intentando evitar pérdidas de energía, mejorando el aislamiento de los edificios, con disminución del intercambio de aire, y construyéndolos sin ventanas practicables. Son edificios herméticamente cerrados.

La relación del aumento de los contaminantes ambientales interiores con la falta de ventilación de los edificios es lo que, en principio, parece causar el síndrome del edificio enfermo o fatiga crónica.

¿Cuál es el promedio de horas de permanencia?

Promedio de horas de permanencia de un individuo durante el día:

Localización Horas % del total
Domicilio 14,4 60%
Trabajo 5,9 25%
Desplazamientos 1,45 6%
Aire libre 0,5 2%
Interior otras estructuras 1,7 7%
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¿Qué enfermedades relacionadas?

Con agente específico identificado
  • Enfermedad del legionario (legionella).
  • Neumonitis por hipersensibilidad (hongos).
  • Fiebre del humidificador (hongos).
  • Contaminantes químicos (pesticidas, gases, productos de limpieza, ...).

En estos caso el patrón de los síntomas de los pacientes es uniforme, dependiendo del agente causante.

Sin agente etiológico específico

En estos caso el patrón de los síntomas de los pacientes es inespecífico y variable, sin poder relacionar los síntomas con agentes tóxicos o contaminantes ambientales conocidos.

En este caso se habla del "síndrome del edificio enfermo".

Los síntomas más frecuentes referidos por los pacientes son:

  • Irritación ocular.
  • Sequedad de mucosa nasal.
  • Sequedad y molestias de Faringe.
  • Tos.
  • Fatiga.
  • Cefalea.
  • Malestar.
  • Mialgias.
  • Irritación cutánea.
  • Mareos.
  • Dificultad de concentración.

Al intentar relacionar los síntomas con agentes del ambiente de los edificios donde se encontraban más pacientes se encuentran:

  • Alcohol metílico.
  • Butil metacrilato de las máquinas de sellado.
  • Amoniaco y ácido acético de las copiadoras.
  • Clordano inadecuadamente utilizado en el control de plagas.
  • Dietil etanolamina utilizada como aditivo en las calderas.
  • Limpia-alfombras mal diluido.
  • Humo de tabaco.
  • Gases de combustión de cafeteras y laboratorios.
  • Contaminantes exteriores (humos de motores, etc.), introducido por inadecuados sistemas de ventilación.
  • Contaminantes biológicos.
  • Formaldehído (de la espuma de urea-formaldehido, conglomerados, ...).
  • Lana de vidrio (de los conductos de ventilación).
  • Disolventes orgánicos (colas, adhesivos, endurecedores).

En ningún caso la presencia de estos productos se pudo relacionar con los síntomas.

En un estudio epidemiológico se pudo observar que la mayoría son mujeres; más en oficinistas y secretarias y menos en personal técnico y profesionales liberales, y menos aún entre los directivos.

Sí apareció en este estudio que los edificios con sistemas de ventilación abiertos eran más sanos que los de aire reciclado. Además, tanto el calentamiento como la refrigeración del aire eran también un factor de riesgo.

Al asociar los síntomas con el nivel de estrés se vio una relación clara y se pensó más en un cuadro psicógeno que real, pero se ha ido comprobando que los irritantes químicos, microbianos, físicos, y psicológicos es lo que lleva, indirectamente, al estrés, por su incidencia negativa en la capacidad laboral, y no al revés. Todos estos condicionantes conducen a cierto grado de falta de defensas a procesos banales virales que producen la sintomatología diversa en cada paciente.

La susceptibilidad previa se desconoce, pero si parece claro que los síntomas aumentan con el tiempo así como la susceptibilidad a presentarlos, y no hay tratamientos médicos eficaces hasta la fecha más que la exclusión de ambientes cerrados.

Se han intentado estímulos de la inmunidad con interferón, vacunas anticatarrales, antialérgicos, antidepresivos, etc., con resultados desalentadores.

Los factores predisponentes son:

  • Atopía (susceptibilidad individual a tener alergias).
  • Antecedentes de sobreexposición a contaminantes ambientales.
  • La tendencia en general a trabajos en sector servicios y por ello en oficinas cerradas de edificios herméticos.
  • El conocimiento de la población sobre los riesgos de inhalar productos tóxicos o contaminantes ambientales.
  • El usos de computadoras y fotocopiadoras .
  • El trabajo sedentario, repetitivo y aburrido, con mayor exigencia competitiva, falta de autonomía en su labor y estrés.
  • Los medios de comunicación que tratan el tema alarman a la población sobre la existencia de estos problemas.

¿Qué médico me puede tratar?

Bibliografía

  • Principles and Practice of Clinical Virology (5th Ed) 2004, Philip D. Minor and Peter Muir, ISBN: 0-470-84338-1, Pag. 481. (Inglés)
  • Oxford Handbook of Clinical Immunology and Allergy (3rd Ed) 2013, Gavin P Spickett, ISBN: 978–0–19–960324–4 Pag. 348. (Inglés)

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