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Los queloides son lesiones de la piel formadas por crecimientos exagerados del tejido cicatricial en el sitio de una lesión cutánea que puede ser producida por incisiones quirúrgicas, heridas traumáticas, sitios de vacunación, quemaduras, varicela, acné o incluso pequeñas lesiones o raspaduras. La mayoría de los queloides se aplanan y se hacen menos visibles con los años. Los queloides extensos pueden limitar la movilidad de las manos pies o extremidades, además de causar problemas de estética.
Si un queloide se expone al sol se puede teñir de oscuro de forma permanente.
El queloide puede picar y molestar al comienzo de su formación.
Los queloides no precisan de tratamiento. Si existe un problema de estética o de limitación de la movilidad de extremidades se puede intentar con la aplicación de frío (crioterapia), con presión externa, con inyecciones de corticoesteroides intralesionales, tratamientos con láser, radiaciónes, o extirpación quirúrgica. Una vez tratados no suelen reaparecer, pero a veces puede aparecer una lesión más grande a la anterior, es bastante imprevisible.
La decoloración o exceso de coloración del queloide por el sol, puede prevenirse tapando el queloide en formación con tiras adhesivas o con filtros solares totales (pantalla solar) al menos durante 6 meses después de una lesión o cirugía en los adultos y hasta 18 meses en los niños.