RADIACIÓN Y EFECTOS BIOLÓGICOS
Se llama radiación a
toda energía que se propaga en forma de onda a través del espacio. En
el concepto radiación se incluye, pues, desde la luz visible a las ondas de
radio y televisión (radiaciones no ionizantes), y desde la
luz ultravioleta a los rayos X o la energía fotónica (radiaciones
ionizantes).
Existen dos tipos de radiaciones ionizantes:
- electromagnética, constituida por rayos gamma,
rayos X y rayos ultravioleta;
- la constituida por partículas subatómicas (electrones, neutrones, protones).
Cada elemento atómico se
caracteriza por su número de protones, que es constante; pero puede presentar
distinto número de neutrones, y el número de éstos es lo que
define a los diferentes isótopos de cada elemento químico.
Muchos isótopos son inestables, y pueden cambiar su número
másico (suma de neutrones y protones) por emisión de
partículas. Dependiendo de qué tipo de partículas
se emitan, hablamos de radiación alfa, beta o gamma, con
distinta interacción sobre la materia.
La radiación alfa queda frenada en las capas exteriores de
la piel, y no es peligrosa, a menos que se introduzca directamente a través
de heridas, alimentos, etc. La radiación beta es más
penetrante, introduciéndose uno o dos centímetros en los
tejidos vivos. La radiación gamma, o radiación
electromagnética de alta energía, es capaz de penetrar profundamente
en los tejidos; sin embargo, libera menos energía en el tejido que las alfa
o beta. Éstas interaccionan con los átomos y moléculas que
se van encontrando a su paso, lo que es mucho más nocivo.
La radiactividad de un isótopo puede medirse, así
como la dosis absorbida de radiación ionizante en un tejido
determinado.
ORIGEN DE LAS RADIACIONES IONIZANTES
- Radiactividad natural. Resulta
de la inestabilidad intrínseca de una serie de átomos presentes
en la Naturaleza (uranio, torio, etc), así como la procedente de
rayos cósmicos --ésta última exposición es
mayor en los asiduos al avión--.
- Radiactividad incorporada en alimentos , bebidas, etc. Los crustáceos y moluscos marinos
(mejillones, chirlas, almejas) la concentran especialmente.
- Procedimientos médicos (radiografías,
etc). Son la fuente principal de radiación
artificial en la población general.
- "Basura nuclear". Los materiales de desecho radiactivos de la industria nuclear,
los hospitales y los centros de investigación.
- Radón. Gas
procedente del uranio, que se encuentra de forma natural en la tierra.
Procede de materiales de construcción, abonos fosfatados, componentes
de radioemisores, detectores de humos, gas natural en los hogares, etc.
El grado de exposición al radón aumenta notablemente en sitios
cerrados y domicilios con buen aislamiento térmico.
- Exposición profesional. En España se incluyen en esta categoría unas
60.000 personas. El 95 % recibe dosis diez veces por debajo del límite
permitido.
- Explosiones nucleares.
Accidentales, bélicas o experimentales.
RADIACIONES IONIZANTES Y CÁNCER
Las radiaciones ionizantes se comportan
como un cancerígeno demostrado, dosis-dependiente y sin un umbral para la que
pequeñas carcinogénesis; es decir, dosis, incluso cotidianas, pueden
desencadenar un cáncer al acumularse.
Cuando se trata de exposición a grandes dosis, el perfil temporal
del riesgo difiere según el tipo de cáncer: para la leucemia
el riesgo aumenta rápidamente en los primeros años, declinando
después; en los tumores sólidos el riesgo aumenta lentamente
con el paso del tiempo.
Sobre la población general, y excluida la radiación procedente
de radiografías y exploraciones médicas, el mayor riesgo
exposicional procede de la desintegración del uranio en radón.
Aunque no es posible evitar por completo la exposición domiciliaria
a radón, sí que puede ser disminuida; la simple ventilación
de las casas disminuye drásticamente los niveles de radón
en su interior.
RADIACIONES ULTRAVIOLETA Y CÁNCER
La radiación ultravioleta forma
parte del llamado espectro electromagnético, con escaso poder ionizante, debido
a su baja energía. En la clasificación de las radiaciones,
se encuentran situadas a caballo con las no ionizantes.
En su espectro se distinguen tres zonas en razón de su energía:
- UVA (o de onda larga): 320 a 400 nm. Los de
menor frecuencia y energía.
- UVB (o de onda media): 320 a 290 nm.
- UVC (o de onda corta): 290 a 200 nm. Por su mayor
energía, son los más peligrosos para la salud.
Las fuentes de radiación
ultravioleta son naturales (el sol) y artificiales (hospitales, industrias,
cosmética, etc). La radiación UVC no alcanza la superficie terrestre,
ya que queda retenida por la capa de ozono en la estratosfera. La radiación
natural que nos llega es por tanto UVA y UVB.
El efecto cancerígeno de los rayos UV está ligado
a la longitud de onda. Los dos principales factores de riesgo para el cáncer
de piel son la exposición a la radiación UV, y el tipo de
piel, con más riesgo en personas con tipo de piel clara y menos
en las más pigmentadas. Los rayos UV tienen efecto carcinógeno
directo, iniciador y promotor sobre la piel, influyendo en el desarrollo de tanto de epiteliomas como de melanomas.
En los primeros parece más importante la radiación de fondo,
acumulativa --ocupacional, por ejemplo--. En los melanomas tendría
mayor efecto la exposición intermitente, recreacional.
El espectro UVB de la radiación solar posee la mayor potencia
de inducción de cáncer de piel, ya que induce daño
estructural en el ADN celular, al mismo tiempo que estimula la proliferación
de la epidermis. Estimaciones recientes han calculado que por cada reducción
de un 1 % en la capa de ozono, la radiación UVB/UVC aumentará
en un 2 % y el cáncer de piel en un 2 a 6 %.
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