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¿Qué cuidados son precisos?

A los pacientes de riesgo (ancianos y aquellos que tienen mala circulación) se les recomienda los siguientes cuidados rutinarios de los pies:

Cada día, los pies deben ser lavados (aunque no empapados) en agua caliente, cuya temperatura ha sido probada previamente con la mano. Se deben secar con meticulosidad, prestando una atención especial a los espacios interdigitales (entre los dedos).

Las uñas de los pies deben cortarse con cuidado. Los pacientes con mala vista o manos temblorosas deben pedir a otros personas que se las corten. Las uñas no deben ser más cortas que el extremo del dedo.

Los pies se deben inspeccionar con frecuencia, buscando detenidamente zonas resecas y fisuras en la piel, sobre todo alrededor de las uñas y en los espacios interdigitales. Deben espolvorearse con talco, si la piel está húmeda, o recubrirse con crema hidratante, si la piel está seca. Las plantas deben ser inspeccionadas con un espejo o por otra persona. Debe tenerse un cuidado especial con los callos y las durezas, que deben ser atendidas por un podólogo. No se deben utilizar antisépticos potentes (yodo), ni callicidas.

Si aparecen ampollas o infecciones, debe consultarse inmediatamente al médico.

No deben utilizarse bolsas de agua caliente. Es preferible utilizar unos calcetines.

Pueden emplearse mantas eléctricas, pero deben apagarse antes de meterse en la cama.

Los zapatos deben ajustar bien (sin apretar) y ser confortables, dejando espacio para que los dedos descansen en su posición natural.

Los zapatos nuevos deben calzarse progresivamente, cada vez durante un tiempo un poco más largo.

Se deben utilizar calcetines de algodón o lana, mejor que de nylon. Deben ser de la talla adecuada y no tener zurcidos ni costuras que puedan producir presiones. Deben cambiarse diariamente.

Caminar con los pies descalzos es peligroso, ya que una pequeña herida puede tardar mucho en curarse.

El tabaco es muy perjudicial para los diabéticos, porque produce vasoconstricción.

Otro aspecto de la prevención que merece cierta atención, es el diseño de calzado a medida para los diabéticos con pies muy vulnerables. Estos zapatos deben estar diseñados para redistribuir las fuerzas que soporta el pie.

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¿Qué cuidados se deben hacer de las lesiones existentes?

Se debe hacer un examen detallado de ambos pies, con una inspección cuidadosa de los talones y los espacios interdigitales. El estado de la circulación, y sensibilidad deben evaluarse con detalle. Deben tenerse en cuenta la temperatura y el color de la piel, la respuesta vascular a la elevación del miembro, es decir si se producen cambios en el color según la postura de la extremidad, el cambio en la cantidad de pelo de la pierna. Una fotografía en color es útil para poder juzgar la progresión de la falta de riego. El tratamiento del pie diabético se basa en:

  • Protección contra el daño que se asocia a la pérdida de sensibilidad causada por lesión de los nervios periféricos.
  • Tratamiento de la infección que pueda aparecer.
  • Mejoría de la circulación evitando el uso de calzado o prendas ajustadas.
  • Control metabólico de la diabetes, es decir, comprobar que los niveles de glucosa se encuentran dentro de los límites permitidos.

¿Qué médico me puede tratar?

Bibliografía

  • Vascular Diseases for the Non-Specialist: An Evidence-Based Guide, Tulio Pinho Navarro, Alan Dardik, Daniela Junqueira, Ligia Cisneros, ISBN: 978-3-319-46057-4 Pag. 151. (Inglés)
  • Guía de Práctica Clínica sobre Diabetes Mellitus Tipo 1, 2012, Ministerio de sanidad, servicios sociales e igualdad. Pag. 236. Disponible en: https://www.osakidetza.euskadi.eus
  • Guía de Práctica Clínica sobre Diabetes tipo 2, Ministerio de sanidad y consumo, 2008, ISBN: 978-84-457-2754-6, Pag. 65. Disponible en: https://www.osakidetza.euskadi.eus

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