Después de la gimnasia espontánea de todos estos meses, ahora el niño está dispuesto a andar. Los primeros pasos suele darlos como por casualidad: la madre lo suelta un momento, y él se va solo. A menudo se cae, pero vuelve a probar, dirigiéndose normalmente hacia una meta: su mamá, su papá, un juguete, ...
Al principio se ayuda a mantener el equilibrio levantando
los brazos, luego ya no tendrá más necesidad de ello.
Se da la vuelta, sabe ir hacia adelante y hacia atrás.
Traspasa la cuna y el corral, trepa por todas partes, toca y destapa todo lo
que puede.
Dice algunas palabras y espera de ellas alguna respuesta:
ha comprendido la comunicación oral.
Aumenta todas las manifestaciones de su personalidad:
las preferencias, los rechazos, las elecciones. Desea hacerlo todo precisamente
solo, y en especial comer solo, usando la cuchara, jugando con el plato.
El mundo de las imágenes ya le resulta bastante familiar:
reconoce a las personas en fotografías, mira la televisión participando en los
sonidos con sus pequeños gritos.
Conviene que los padres nombren todos los objetos en el
entorno del niño, así como las partes del cuerpo.
Hay que empezar a enseñarle las reglas de la casa, la
hora de dormir, etc.
Ahora más que nunca, es necesario hacer una revisión
minuciosa de la casa para dejar fuera de su alcance cualquier objeto o
sustancia que pueda dañarlo.
La casa ha de estar trasformada a la medida del niño,
sin manteles que cuelguen, objetos que caigan si él se agarra a ellos,
esquinas a su altura, cables eléctricos y del teléfono con que podría tropezar.
Muy especialmente, debe protegerse a los niños de todo lo
relacionado con tomas de corriente y aparatos eléctricos.
Conviene dejarle la posibilidad de moverse en una
habitación donde encuentre muebles que resistan bien a sus intentos de trepar
por ellos y le sirvan de apoyo.
Conviene darle contenedores grandes en que pueda meter
y sacar diferentes objetos.
Hay que proteger al niño de líquidos calientes (sobre
todo aceite), cerrar con llave los sitios donde se guardan posibles venenos,
no dejar jamás medicinas sobre las mesas o la cama, tener los detergentes,
las lejías y los productos de limpieza doméstica en un armario alto y NO
debajo del fregadero o en otro sitio al alcance del niño.
Evitar que el niño coma palomitas, cacahuetes, o patatas
fritas de bolsa, por la posibilidad de atragantamiento.
Mantener las envolturas y las bolsas de plástico lejos
del alcance del niño.
No dejar sin atención al niño en la bañera.
Usar siempre los asientos de seguridad del automóvil.
¡Nunca permitir que el niño se mueva libremente por el asiento de
atrás! Y por supuesto, los niños no deben viajar nunca en los asientos delanteros
del coche.