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El tratamiento del eccema atópico abarca diferentes medidas:
Excluasión de las causas de alergia
En este caso están contempladas las dietas de exclusión de alimentos a los cuales el paciente está sensibilizado por mecanismos de alergia.
También las medidas de control ambiental para disminuir el contenido de ácaros en el polvo doméstico.
Ver en: http://www.tuotromedico.com/temas/alergia_a_acaros.htm.
El paciente con eccema atópico tiene la piel seca y la tendencia a sufrir un picor muy molesto debido a la xerosis. Un excelente medio de humedecer la piel son los baños diarios corporales. Aunque el baño con agua templada ya alivia de por si el prurito, el beneficio es ostensiblemente mejor si al agua se le añaden, en solución o suspensión, polvos de avena o ciertas fórmulas con alquitranes suaves. La hora ideal del baño es el atardecer. Después del baño es adecuado aplicar cremas corporales emolientes. La mayoría contienen urea o ácido láctico a diferentes concentraciones.
Los brotes de eccema atópico pueden provocarse o exacerbarse por tensiones emocionales, estados de angustia o de ansiedad y estrés. El medico con capacidad para captar la situaciones y valorarlas, puede ayudar mucho con una buena psicoterapia. Por este motivo esta justificado el uso de tranquilizantes junto a los antialérgicos tradicionales.
Tratamiento farmacológico oral
Tratamiento farmacológico tópico
El empleo de Ultravioletas si bien no es útil en todos los pacientes, en algunos casos graves se han mostrado eficaces. Tanto los UVA como los UVB. La dosis de PUVA (oxoralen + UVA) se utiliza a razón de dos o mas sesiones semanales.
En este grupo tenemos el Tacrolimus (Protopic®) en pomada al 0.1% (adultos) y 0.03% (niños), que actúa modulando la reacción mediada por células (Linfocitos T), siendo por tanto clasificado como un immunomodulator (inmunosupresor).
El tracolimus ha sido aceptado para el tratamiento a corto plazo y largo plazo de forma intermitente en los casos moderados y severos de dermatitis en adultos y niños mayores de 2 años que no respondan a tratamientos convencionales.
Como efectos colaterales se ha observado una incidencia aumentada de infecciones superficiales de herpes virus, foliculitis y acné.
No se recomienda tomar el sol o rayos UVA en los tratamientos activos con Tacrolimus. Suele producir en la piel quemazón picor y eritema en el lugar de aplicación, que suele desaparecer con el mantenimiento del tratamiento.
La eficacia del Tacrolimus es similar a la de los corticoides pero tiene la ventaja sobre estos de no producir atrofia de la piel y por tanto se puede administrar sobre las lesiones durante periodos más prolongados.
Otro inmunomodulador tópico es el pimecrolimus (Elidel®) que tiene una eficacia similar al anterior, presenta la ventaja de poderse administrar a partir de los 3 meses de edad, no producir quemazón local y su formulación en crema (1%) que la hace mas tolerable y cómoda que la pomada.