PUBLICIDAD
Patrocinio
Compartir
Ver también
  • Radiografía
  • Rayos X de abdomen
  • Rayos X de tórax
  • NoticiasLos radiólogos pediátricos tratan de reducir la radiación en niñosLa radiación ionizante administrada en las exploraciones diagnósticas puede tener efectos biológicos conocidos, fundamentalmente sobre órganos en desarrollo de los pacientes pediátricos. Los órganos más radiosensibles son el tiroides, las mamas y las gónadas. ...La medida de la muñeca, un síntoma de alerta en los más jóvenesEl perímetro de la muñeca podría servir como signo de detección temprana de la Diabetes y los problemas cardiovasculares en los niños con sobrepeso, según sugiere un estudio de la Universidad Sapienza de Roma (Italia)....
    Leer todas

    PUBLICIDAD

    Radiología simple


    Otros nombres
    • Rayos X

    Definición

    La realización de radiologías simples es el método más habitual de radiodiagnóstico para la ayuda al diagnóstico médico. Las radiografías son el sistema más básico de su uso, pero siguen siendo imprescindibles en la práctica médica habitual y no sustituidas por otras técnicas de nueva aparición.

    Los rayos X fueron descubiertos por Roentgen en 1.895. Los Rayos X forman parte del espectro de radiaciones electromagnéticas, al igual que las ondas eléctricas y las de radio.

    Cómo se forman las imágenes

    Para producir rayos X se necesita una fuente de electrones: el tubo de rayos X.

    El tubo de rayos X es básicamente una ampolla de cristal que contiene un electrodo negativo llamado cátodo, y uno positivo llamado ánodo. En el cátodo hay un filamento que emite electrones cuando se calienta, los cuales son enfocados para chocar contra el ánodo en una zona llamada foco. De esta zona surge el haz de rayos X que se dirige a el cuerpo del paciente y éste absorbe una cantidad de rayos X, y otra cantidad lo atraviesa, sale por el otro lado, y se encuentra con una placa radiográfica (similar a una película fotográfica) donde quedará grabada una imagen anatómica del interior del cuerpo.

    Las diferentes imágenes que darán el diagnóstico se forman al atravesar el cuerpo del paciente, ya que los rayos X son absorbidos más por los huesos que por el tejido blando (corazón) o el aire (pulmones).

    La diferente atenuación queda registrada en la película radiográfica con diferentes niveles de iluminación y de sombra, consiguiéndose una imagen del interior del organismo que queda reflejada en la placa radiográfica.

    Las placas radiográficas son como negativos fotográficos de la zona explorada y el médico los visualiza con una luz trasera o negatoscopio.

    Cómo se realiza el examen radiológico

    Habitualmente lo realiza un técnico en radiodiagnóstico. Dado que estos profesionales están sometidos a los riesgos de las radiaciones de forma constante se protegen detrás de cristales plomados, y si es necesario que alguno de ellos o un familiar esté cercano al enfermo para ayudarle, se protegerá con delantales plomados.

    No se requiere preparación previa por parte del paciente.

    La posición del tubo de rayos X variará según el tipo de radiografía que se quiera tomar (tórax de pie, abdomen tumbado, etc.) y del plano del cuerpo que se quiera reflejar (posiciones oblicuas, de costado, etc.).

    El paciente debe contener la respiración durante los escasos segundos en que se realiza, ya que de lo contrario puede salir borrosa (sobre todo en las de tórax). Se le puede solicitar que cambie de posición para tomar diferentes imágenes. Durante el procedimiento, que dura escasos segundos, no se siente molestia alguna.

    Previamente a realizarlo se debe averiguar si hay posibilidad de embarazo, o si tiene algún tipo de dispositivo metálico que pueda interferir con la imagen de la zona a radiografiar.

    La persona se debe quitar todos los objetos que lleve y dejar la zona expuesta (desnuda o con una bata de hospital). Por ello, se aconseja acudir al examen con ropa cómoda y fácil de quitar.

    ¿Qué peligros tiene una radiografía simple?

    Una radiografía única no tiene mayor peligro, pero el abuso de radiografías pueden producir alteraciones sobre nuestras células, que nos causen lesiones tardías a nosotros o a nuestra descendencia. Por ello, solo se realizan cuando la información que aporten sea importante para el diagnóstico.

    Las zonas más radiosensibles son: genitales, tiroides y los ojos. Por este motivo, si es posible, se protegen con materiales plomados que no dejan pasar los Rx.

    Por el riesgo de los rayos X de producir lesiones a largo plazo, su uso en niños es y embarazadas es muy restringido. En las mujeres en edad fértil, si la radiografía no es por una enfermedad aguda, se aconseja posponerla a la menstruación o primera semana tras ésta. En radiografías que incidan directamente en el abdomen, y por tanto no puedan protegerse con delantales plomados, debe asegurarse primero que no puede estar embarazada, y si hay dudas realizar previamente una prueba de embarazo.