Al recuperarse el flujo normal de sangre en las arterias coronarias,
suelen ceder la angina u otros signos de enfermedad coronaria aunque, en realidad,
no se cura la enfermedad subyacente.
Después de la intervención, se ingresa en la
unidad coronaria durante unos días, donde se van a monitorizar el ritmo
cardíaco y otros signos vitales a cada segundo, al tiempo que se recibe
alimentación y medicación por una vena.
Un tubo permitirá el drenaje de la zona de cirugía.
Puede hacer falta oxígeno por una mascarilla o estar conectado
a un respirador mecánico.
Las intervenciones de by-pass coronario se hacen todos los
días en el mundo y son completamente seguras, aunque como con otras intervenciones
quirúrgicas, existen riesgos. En general, si se tiene un ventrículo izquierdo
normal (o sea un bombeo aceptable del corazón) y relativamente buena salud, se tiene
un riesgo menor del 1 % de fallecer en la operación o en la hospitalización
por cirugía de by pass coronario.
Los mejores candidatos a cirugía de by-pass coronario son:
- Pacientes con bloqueo de la arteria coronaria izquierda (la más importante).
- Pacientes con enfermedad de varios vasos y mala función del ventrículo izquierdo.
- Pacientes con angina incapacitante.
Para todas estas personas, la cirugía de by-pass coronario es
claramente útil en la mayoría de los casos y prolonga la vida de forma
evidente.