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La uretritis es la inflamación e irritación de la uretra que puede durar semanas o meses. La uretra es, básicamente, el conducto por el que discurre la orina desde la vejiga hasta el exterior.
Normalmente, la uretritis crónica, está causada por una infección bacteriana, o por un problema estructural (el estrechamiento de la uretra). Puede también asociarse con una gran variedad de enfermedades sistémicas, incluyendo problemas emocionales. La uretritis puede aparecer en mujeres u hombres.
Los principales síntomas de la uretritis (la micción dolorosa y aumento de la frecuencia urinaria) son muy comunes y suponen del 5 al 10% de todas las visitas al médico. De todas las personas que presentan dichos síntomas, entre un 50 y un 70% sufren una infección bacteriana en la uretra o la vejiga (cistitis); ya sea por primera vez, o de manera recurrente. El 10% son mujeres con vaginitis y, el resto, son hombres o mujeres con síndrome uretral (aparecen los síntomas pero no hay ninguna evidencia de infección).
Dentro del grupo de posibles agentes causantes se incluyen todos los organismos que ocasionan la gran variedad de enfermedades de transmisión sexual (ETS).

Es de gran ayuda beber mucha agua. Las mujeres con infecciones del tracto urinario asociadas a la relación sexual (los síntomas aparecen dentro de las 24 horas posteriores a la relación) deberían orinar justo después de ésta. También es importante mantener una buena higiene, tanto por parte de la persona afectada como por la de su pareja. La buena higiene es aquélla adecuada, ni excesiva ni deficiente, y se debe llevar a cabo con jabones adecuados para la zona genital, no excesivamente agresivos.
Las prácticas de sexo seguro pueden disminuir el riesgo de adquirir enfermedades de transmisión sexual (ETS) relacionadas con la uretritis.
Tan pronto aparecen los síntomas es importante obtener la atención adecuada, con el fin de evitar el daño estructural que puede ocasionar en los tejidos una inflamación persistente o el rascado.
Los síntomas son duraderos (crónicos).
Si hay evidencia de infección, se prescriben antibióticos y, después de haber tomado toda la medicación, se hacen unos cultivos seriados, para confirmar su eficacia.
A las mujeres que han presentado episodios repetidos de uretritis o cistitis puede prescribírseles una dosis de antiséptico postcoital (tomada poco tiempo antes o después de la relación sexual).
A las personas con síndrome uretral (síntomas sin la evidencia de infección) se les puede prescribir fenazopiridina para disminuir el malestar al orinar, si no se llega a saber la causa de las molestias, que pueden ser muchas otras (ver: Vaginitis).
En la mayoría de casos, es posible identificar el agente causante, e iniciar el tratamiento apropiado.
Una infección prolongada, sin tratamiento puede progresar y derivar en una pielonefritis (infección del riñón) o producir un daño estructural en el tracto urinario.