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El cáncer representa una
de las principales causas de muerte en nuestro siglo. Entre las principales
líneas de investigación en la lucha contra el cáncer, una
de las más importantes es la que se dirige hacia su prevención.
Para ello es fundamental identificar los factores que participan en el
origen del cáncer y su desarrollo posterior.
En este sentido, se ha señalado que los factores endógenos
--de la propia persona-- serían responsables de un 20 % de los
cánceres, mientras que en el 80 % restante podrían intervenir
factores exógenos o medioambientales, tales como:
El cáncer no es una sola enfermedad, sino un grupo de más de 200 enfermedades distintas en las que se produce un crecimiento anormal de las células, hasta convertirse en masas de tejidos llamados tumores o neoplasias gradual, con largos. Este es un proceso períodos de tiempo entre la exposición a factores cancerígenos y el desarrollo de un tumor.
El proceso de carcinogénesis se inicia cuando los agentes externos producen alteraciones irreversibles en la información genética (mutaciones del ADN de las células), convirtiendo genes normales de una persona en los llamados oncogenes, capaces de inducir un cáncer (iniciación tumoral) . Posteriormente, determinados factores medio-ambientales hacen que estas células, con información genética ya alterada, se desarrollen y multipliquen (promoción tumoral), y que gradualmente se establezca un cáncer y se disemine (metástasis) (progresión tumoral).
Los carcinógenos
completos son sustancias u otros factores capaces de operar por sí
mismos en todas las fases de la carcinogénesis (por ejemplo, el tabaco
en el cáncer de laringe o de pulmón). Los llamados
co-carcinógenos son factores incapaces por sí solos de generar
cáncer, pero que sí pueden hacerlo en conjunción con otros
factores (por ejemplo, el radón o el asbesto en conjunción con el tabaco
en la génesis del cáncer de pulmón). También
existen anticarcinógenos, que son sustancias que pueden
inhibir la carcinogénesis.
Tras cincuenta años de estudios epidemiológicos, existe una
larga serie de carcinógenos conocidos o sospechados, así
como otros cuyo papel es mucho más discutido, como la radiación
no ionizante o ciertos factores dietéticos. Ante la falta de evidencias
concretas con éstos últimos, el esfuerzo de las instituciones
y los responsables de salud se está dirigiendo hacia la prevención
de toda exposición intencionada e irresponsable a los carcinógenos
conocidos. En este sentido, es posible que en las siguientes décadas
podamos apreciar el efecto de las campañas anti-tabaco sobre la
incidencia de determinados tipos de cáncer.
EL DECÁLOGO EUROPEO DEL CANCER
1. Eliminar el tabaquismo.
2. Evitar el alcohol.
3. Moderar las exposiciones solares.
4. Evitar el contacto con los cancerígenos químicos
reconocidos.
5. Dieta rica en frutas, vegetales y cereales con fibra.
6. Consumir alimentos con poca grasa, y evitar los excesos de peso.
7. Consultar al médico ante la aparición de bultos,
cambios en lunares, o cicatrices anormales.
8. Consultar al médico ante la persistencia de ronquera,
tos, cambios en el ritmo intestinal, pérdida de
peso injustificada.
9. Hacerse regularmente un frotis (citología) vaginal.
10. Mamografías periódicas a partir de los 50 años.
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