Gestantes de alto riesgo, subsidiarias de atención especializada.
Gestantes de bajo riesgo, población diana del control en atención primaria (AP).
Dicha estratificación se realiza en la primera consulta, consiguiendo de esta forma disminuir la morbimortalidad materno-fetal. Se evaluará a la gestante en cada uno de los controles posteriores, con el fin de identificar factores de riesgo no presentes hasta ese momento.
Un método sencillo para estratificar el riesgo es el test de Cifra, que considera embarazo de bajo riesgo aquel en el que la gestante recuerda con claridad la fecha de la ultima regla y contesta negativamente a las siguientes cuestiones respecto a:
Problemas médicos, analíticos, y estructurales de la madre:
Edad menor de 16 años o mayor de 35 años.
Obesidad con IMC mayor de 27.
Estatura menor de 1.45
Peso menor de 45 Kg.
Anomalías pélvicas
Malformaciones uterinas o cirugía uterina previa
Gestación con DIU
Anemia grave Hb menor de 10 gr./dl
Serología luética positiva
Uso de drogas
Prostitución
Gestante o pareja sexual portador de VIH o enfermo de SIDA
Antecedentes obstétricos desfavorables: distocias, muertes neonatales o fetales previas, prematuros, malformados, polihidramnios, una o más cesáreas previas, etc.)
Antecedente de bajo peso al nacer.
Antecedente de feto macrosómico (peso mayor de 4.5 Kg.).
Antecedentes de dos o más abortos espontáneos
Así, pueden establecerse dentro de las gestantes, dos tipos de poblaciones claramente definidos:
La primera la constituyen el grupo de embarazadas definidas de alto riesgo obstétrico (ARO) por presentar antecedentes o alteraciones en el curso de la gestación que determinan un riesgo clínico elevado para la madre o el feto.
La segunda subpoblación son el resto de las gestantes, consideradas de bajo riesgo obstétrico.