DEFINICIÓN
Una urgencia médica es toda situación que
requiera una actuación médica inmediata.
INFORMACIÓN GENERAL
El conocimiento de donde acudir en
caso de un problema de salud en casa debe ser un concepto social básico. El
utilizar los servicios asistenciales sanitarios inadecuadamente produce uno de los
mayores gastos del sistema sanitario público que, por supuesto, es detraído
del presupuesto general. Al utilizar inadecuadamente estos servicios estamos
disminuyendo recursos para la inversión en áreas tales como la investigación
e inversión en mejores medios en la atención en urgencias cuando es realmente
necesario. Además la congestión (atasco) en los servicios de urgencias que
esto supone nos restará a todos la posibilidad de ser atendido inmediatamente
por los técnicos de la salud con todos los medios que hemos ahorrado
previamente.
Por ello parece que si se educa, estimula e informa a la
población de las posibles alternativas y opciones de su asistencia (cuidados en
centros más baratos, o cuidados domésticos) sería posible
un ahorro del costo sanitario a corto plazo y una mejora en la atención sanitaria
que requerimos todos en algún momento.
Es importante además el autocuidado, el llevar a cabo una
serie de acciones generales destinadas a mejorar nuestra propia salud, que nos
hagan menos candidatos a requerir asistencia sanitaria (dieta adecuada, buena higiene,
vigilar la salud bucodental...). La gestión de la demanda no debe suponer simplemente
una disminución de la misma, sino que debe implicar un control de la salud personal
de los usuarios para que reduzca el inapropiado uso de los servicios sanitarios.
Las estrategias del control de la demanda debe comprender
servicios de triage telefónico (atendido por personal entrenado y con bases
de datos informáticas) que dispense información sobre enfermedades, educación
sanitaria, alternativas de apoyo en grupos ante situaciones crónicas, evaluaciones de
procedimientos, rentabilidad de los mismos, riesgos, etc... para que los usuarios de
salud dispongan de la suficiente información para poder tomar decisiones apropiadas
en cada momento.
Una vez hecha esta reflexión
debemos ver que es posible enfrentarse a varios tipos de urgencias:
LAS QUE PRECISAN ATENCIÓN DE URGENCIA HOSPITALARIA
- Situaciones que de forma evidente exigen una actitud
terapéutica inmediata:
- Parada cardiorespiratoria
- Taponamiento cardiaco
- Rotura de un gran vaso sanguíneo
- Hemorragia intraabdominal
- Dificultad severa para respirar
- Traumatismo importante (habrá hemorragia visible o pérdida de
conciencia)
Fuera de estos casos, el resto pueden
esperar unos segundos o minutos, sin que por ello empeore significativamente el
pronóstico, mientras se establece el diagnóstico.
- Situaciones con peligro vital si no se diagnostican
precozmente:
- apendicitis
- intoxicaciones
- desorientación en tiempo espacio o no reconocimiento a familiares,
etc ...
LAS QUE DEBEN DE SER ATENDIDAS POR OTROS RECURSOS, COMO AMBULATORIOS, ASISTENCIA DOMICILIARIA, ETC ...
Situaciones sin peligro en plazo breve pero en las
que es importante el diagnostico precoz por la epidemiología. Por
ello es urgente diagnosticar una tuberculosis en una hemoptisis.
Situaciones banales en las que el médico
debe actuar para tranquilizar al enfermo y familiares, evaluando si los
síntomas carecen o no de importancia (fiebre, dolor de garganta,
dolor de espalda, erupción cutánea, vómitos, golpes no intensos sin
herida, molestias de oído, tos, diarrea, irritabilidad, dolor abdominal
no intenso, conjuntivitis, estreñimiento, ...)
Urgencia social. A veces esta es la justificación
única de la asistencia por no haber otros medios (no sanitarios) de solución
a un problema.
¿ QUÉ MÉDICO ME PUEDE TRATAR ?