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Siento dolor en las piernas al hacer ejercicio y me están haciendo pruebas ¿Qué puede ser?

Pregunta

Me han hecho una serie de pruebas porque tengo síntomas de claudicación intermitente. El índice sistólico distal de la pierna derecha es de 0,53 y el de la pierna izquierda es de 0,65.

He dejado de fumar hace 3 meses y controlo el colesterol. Tomo Plavix, hago ejercicio en cinta y después tomo una sauna. No obstante creo que últimamente los síntomas de claudicación me aparecen antes. ¿Por qué puede ser?

Respuesta

Por la información que usted nos envía de su de su cuadro, tiene usted una isquemia crónica de sus miembros inferiores de grado moderado, y aunque algunos pacientes permanecen controlados durante tiempo, alrededor del 20 % pueden progresar a pesar de un correcto tratamiento inicial.

La base del tratamiento para intentar evitar esta progresión es el control estricto de los factores de riesgo vascular: abandono del tabaco, control de la glucemia si se es diabético, de la tensión arterial, del colesterol y triglicéridos y evitar el sobrepeso.

Además es fundamental el ejercicio físico diario que junto al control de los factores de riesgo son los pilares del tratamiento conservador de este problema, además de los fármacos antiagregantes como los que usted toma.

El ejercicio debe ser programado y progresivo. Se recomienda comenzar con sesiones de paseos en llano y en terreno regular unas 4 veces al día, en las que se comienza caminando hasta que aparezca el dolor de la claudicación. Se para, y cuando se pasa el dolor, se retoma el paseo.

Con esta sistemática, se favorece la circulación de la sangre, y la creación de vasos alternativos a los cerrados (circulación colateral), mejorando por ellos la circulación distal de las extremidades (punto importante si hay que llegar finalmente a una derivación quirúrgica). Se acompañan de ejercicios de flexibilidad y elasticidad al empezar y terminar los paseos.
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Normalmente la distancia a la que el dolor se presenta va aumentando, indicando con ello la mejoría de la circulación. Por lo que es importante tener un referencia de la distancia a la que el dolor aparece.

Además es necesario tener un cuidado exquisito de los pies; cortar las uñas cuidadosamente, evitar las heridas y la aparición de callos con cremas hidratantes y buen calzado (de calidad y cómodo, que no apriete), evitar tener los pies húmedos excesivo tiempo para evitar que aparezcan hongos, el frío y el calor excesivo. Ante la menor herida, acudir a su médico ya que la mala circulación interfiere con su cicatrización.

Si usted está siguiendo estas pautas, y a pesar de ello el dolor aparece antes, puede ser que la enfermedad esté progresando, o que todavía no haya dado tiempo a que mejore, ya que son ncesarios unos meses para estabilizarla. Cuando acuda a consulta su médico le revisará el tratamiento, intentando controlar correctamente los factores de riesgo y combinándolo con el tratamiento farmacológico, añadiendo o ajustando la medicación que usted tome.
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Si aún así el cuadro empeora, o se produce una isquemia crítica (dolor en reposo), se planteará hacer un estudio de imagen que muestre como están esos vasos por dentro. Estos estudios pueden ser invasivos (inyectando contrates directamente en la arteria ) o no invasivos. Los no invasivos actualmente son la ecografía doppler (que usted ya conoce), la resonancia magnética nuclear y el angio-TAC. En ellos, se visualiza la zona estenótica (estrechada) de las arterias, su porcentaje, y su flujo, pero no permite tratar las lesiones, solo diagnosticarlas. Por ello, si con el tratamiento conservador su médico ve que realmente no hay control, puede que le plantee realizar además una arteriografía (se inyecta un contrate y se visualizan las arterias por dentro). Esta prueba da una información definitiva sobre el problema. Su localización (territorio afectado), tipo y grado, y si tiene solución quirúrgica, bien por vía endovascular, mediante la infusión de fármacos directamente en la zona o la dilatación del proceso obstructivo (angioplastia con balón) e implantación de una prótesis dentro del vaso para evitar su reestenosis (no siempre la consiguen a largo plazo), o por el contrario, una solución quirúrgica, mediante la realización de una cirugía que baypasee la zona estrechada y lleve la sangre al territorio distal.

Todas estas técnicas tienen sus indicaciones dependiendo del tipo de enfermedad de que se trate, no pudiéndose dar una indicación general para cada una de ellas, y, en general, se realizan una vez que está claro que con el tratamiento conservador no se está consiguiendo resultados.

¿Qué médico me puede tratar?

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