
¿Qué es la inmunización pasiva?
La inmunización pasiva proporciona una inmunidad inmediata pero transitoria mediante la administración de anticuerpos cuando no es posible disponer de vacunas para la inmunización activa, o cuando las vacunas no han llegado a ponerse antes de la exposición a la infección.
A diferencia de la inmunización activa (vacunas), que estimula al organismo a producir sus propios anticuerpos, la inmunización pasiva proporciona anticuerpos "prestados" que ofrecen protección inmediata pero temporal.
¿Qué son las gammaglobulinas inmunes?
Consiste en una solución concentrada de anticuerpos, sobre todo de los llamados gammaglobulina G o inmunoglobulina G (IgG). Se obtiene a partir de plasma de múltiples donantes sanos (generalmente miles de donaciones), lo que garantiza un amplio espectro de anticuerpos contra diversos patógenos circulantes en la población
Tras su administración intramuscular, deben transcurrir al menos 48 horas antes de que los niveles de anticuerpos en el suero alcancen su máximo valor. Por ello, la globulina inmune debe administrarse en el plazo más corto posible después de la exposición a la infección. Su vida media en el plasma es de unas 3 semanas.
Indicaciones.
La globulina inmune puede utilizarse como profilaxis frente a la hepatitis A, el sarampión, el déficit de inmunoglobulinas, la varicela (en pacientes inmunodeprimidos, cuando no se dispone de inmunoglobulina antivaricela-zóster).
Inconvenientes
- Sólo proporciona un efecto protector transitorio (3-4 semanas)
- El contenido de anticuerpos frente a agentes específicos varía entre los distintos lotes y preparados.
- La administración es dolorosa.
- Puede ocasionar una anafilaxia (choque alérgico grave) por inoculación intravenosa inadvertida.
- El riesgo de transmisión viral es extremadamente bajo gracias a los actuales procesos de inactivación viral
¿Qué son las gammaglobulinas hiperinmunes?
Se preparan a partir del plasma de personas que presentan títulos altos de anticuerpos específicos frente a algún microorganismo.
Se obtiene de donantes hiperinmunizados artificialmente mediante vacunación repetida o de personas convalecientes de infecciones naturales con altos niveles de anticuerpos.
En la actualidad existen globulinas hiperinmunes específicas frente a enfermedades como la hepatitis B, la rabia, el tétanos, el botulismo, la varicela-zóster y la isoinmunización Rh en madres Rh negativas.
Su administración es dolorosa y, raramente, provocar reacciones anafilácticas.
¿Qué son las inmunoglobulinas intravenosas?
Las inmunoglobulinas intravenosas (IGIV) se desarrollaron para permitir la administración de dosis elevadas y repetidas de anticuerpos.
La globulina inmune i.v. (intravenosa) es el producto de elección para muchas inmunodeficiencias de la infancia, así como para el tratamiento y la profilaxis de ciertas infecciones bacterianas y víricas graves en pediatría, como:
- Inmunodeficiencias primarias como la agammaglobulinemia ligada al cromosoma X.
- Las septicemias del RN (recién nacido) prematuro o de bajo peso al nacimiento.
- Las meningitis bacterianas.
- Enfermedades autoinmunes (púrpura trombocitopénica inmune, síndrome de Guillain-Barr, miastenia gravis, dermatomiositis, Enfermedad de Kawasaki).
- Infección por VIH en pediatría.
- Prevenir la infección por el virus sincitial respiratorio de los niños con historia de prematuridad (<35 semanas de gestación). En este contexto, el palivizumab, un anticuerpo monoclonal, tiene indicaciones similares.
La administración de todas las preparaciones de globulina inmune i.v. (intravenosa) es indolora (una vez establecida la vía i.v.) y sus efectos indeseables son poco frecuentes.




Dr. Ignacio Antépara Ercoreca
Especialista en Alergología por la Universidad de Navarra y licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad del País Vasco.
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