La vacuna de la gripe sirve para producir anticuerpos contra el virus de la influenza que produce la gripe.
La gripe es una enfermedad infecciosa que se caracteriza:
La gripe aparece normalmente en las estaciones de otoño e invierno.
Aunque esta enfermedad solo dura entre 3 y 7 días, algunas personas pueden tener complicaciones que requieren hospitalización por las complicaciones respiratorias o de otro tipo que se producen en enfermos crónicos (diabetes, bronquitis crónica, insuficiencia renal, etc.).
Los virus que causan la gripe cambian rápidamente, habiendo diferentes clases que coexisten en el planeta en cualquier época del año. La vacuna de la gripe para el hemisferio norte se rediseña cada año en febrero luego de una reunión en la Organización Mundial de la Salud para proteger a la gente de las tres clases que se espera tengan más prevalencia ese año.
Los tipos de virus de la Influenza se denominan A, B y C. El tipo A generalmente es responsable de grandes brotes de la enfermedad y es un virus que constantemente está cambiando, regularmente desarrollando nuevas cepas y ocasionado nuevas epidemias por cada cierto período de años. El tipo B ocasiona pequeños brotes y el tipo C generalmente causa una enfermedad leve.
Todos los virus de la vacuna están muertos, así que no es posible contagiarse de gripe con la vacuna. Puesto que la inmunidad que provee la vacuna decrece después de algunos meses, se suministra a principios de la "estación de la gripe", normalmente a finales de septiembre o principios de octubre en Europa.
Las personas que viajan a otros países deberían de saber que la gripe se da durante todo el año en los países tropicales y que la "estación de la gripe" en los países templados del hemisferio Sur es de abril a septiembre. En estos casos se recomienda vacunarse dos semanas antes del viaje.
La vacuna se administra de forma intramuscular, generalmente en la zona del hombro, sobre un músculo que se llama deltoides.
Se recomienda que toda persona mayor de seis meses que no tenga contraindicaciones, sea vacunada con una dosis cada año.
En niños de seis meses a ocho años que nunca antes se hayan vacunado se recomienda aplicar una segunda dosis cuatro semanas después de la primera para reforzar la inmunidad. En los años siguientes se puede seguir vacunando con una dosis anual.
La vacuna de la gripe está especialmente indicada en personas con alto riesgo de complicaciones severas. Se recomienda vacunar a estos grupos en primer lugar en caso de escasez de los compuestos biológicos.
Los grupos de mayor riesgo son:
El segundo grupo de personas en quienes es prioritaria la vacunación contra la influenza es el de aquellos que cuidan a los del primer grupo:
La mayoría de la gente adquiere protección contra la gripe aproximadamente dos semanas después de recibir la inmunización.
La inmunización de las personas de alto riesgo evita muchas muertes potenciales por gripe o sus complicaciones.
La inmunización de aquellas personas que cuidan a los pacientes de alto riesgo disminuye la expansión de la gripe sobre éstos.
La mayoría de la gente no presenta efectos secundarios a la vacuna. A veces aparece un ligero dolor en el sitio de la inyección o un poco de fiebre durante algunos días.
Como en todos los casos de toma de medicamentos y vacunas, hay una remota posibilidad de que aparezcan reacciones alérgicas o incluso la muerte tras recibir la vacuna.
Aunque cualquier componente de la vacuna puede producir alergias, muchas de ellas se producen por propagación del virus en huevos embrionados y la alergia al huevo se convierte en un importante factor de riesgo.
Según los últimos lineamientos, no hay ninguna contraindicación de aplicar la vacuna de la influenza al tiempo con la vacuna del COVID 19 (SARS-CoV-2). Se deben, eso sí, aplicar en sitios diferentes del cuerpo.
Existe un grupo de personas que deben consultar a un médico antes de recibir la vacuna antigripal:
No debe administrarse la vacuna a:
Se debe consultar al médico en caso de: