Cáncer
Cardiovasculares
Comunes
con Alergias
Cuidados domésticos
de la Piel
de la Vista
del Anciano
Dental
Dieta y Salud
Digestivos
en el Embarazo
en el Hombre
en la Adolescencia
en la Infancia
en la Mujer
Endocrinología
Psicología
Pulmonares
Rehabilitación
Síntomas
Alimentación
Análisis
Anticonceptivos
Cirugía estética
Cuidados del Anciano
Diabetes
Drogadicción
Embarazo y lactancia
Enfermedades ETS
Enfermedades Infecciosas
Estudios diagnósticos
Intervenciones
Lesiones en Deporte
Mantener la Salud
Medicamentos
Medioambiente
Nutrición
Obesidad
Otorrinolaringología
Primeros auxilios
Radiología
Reumatología
Salud en Navidad
Sida
Vida sana
Logopedia
Los problemas de nutrición de los ancianos pueden ser prevenidos, controlados o tratados, pero los signos de alarma de la malnutrición son, a menudo, pasados por alto. La malnutrición no tratada puede llevar a una espiral de infecciones, mayor desnutrición y muerte. Hay instrumentos de valoración sencillos que pueden ser utilizados durante la consulta para identificar los factores de riesgo de un mal estado nutricional.
Estos factores comprenden edad avanzada, depresión, aislamiento social, deterioro físico o cognitivo (memoria) y nivel bajo de ingresos. Los pacientes identificados como de alto riesgo requieren una intervención inmediata que incluye la evaluación médica y psicológica. A menudo, un anciano sin deterioro cognitivo puede asumir una actividad independiente cuando se proporciona un soporte adecuado para corregir las causas de malnutrición.
Cuestionario
Si la puntuación total es:
Valores normales, utilizados para valorar el estado nutricional
Percentil 55-65 años 65-75 años
10 27,3 26,3 50 31,7 30,7 95 36,9 35,5
10 24,5 23,5 50 27,8 26,8 95 32,0 10,6
10 6 6 50 11 11 95 22 22
Percentil 55-65 años 65-75 años
10 25,7 25,2 50 31,7 29,9 95 38,5 37,3
10 19,6 19,5 50 22,5 22,5 95 28,0 27,9
10 16 14 50 25 24 95 38 36
Indicadores mayores
Indicadores menores
El deterioro cognitivo puede ser causado por tantos factores no nutricionales que es fácil pasar por alto causas nutricionales potenciales, como deshidratación, desequilibrio del potasio, anemia ferropénica y déficit de muchas de las vitaminas hidrosolubles.
La depresión puede llevar en el anciano a la anorexia, causando una espiral de malnutrición y mayor deterioro cognitivo. Los déficits de folato, vitamina B12, tiamina y vitamina C han sido todos ellos relacionados con la pérdida de la capacidad funcional cognitiva que ocurre en el envejecimiento .
Los niveles disminuidos de vitamina B12 en las personas muy ancianas son frecuentemente secundarios a la malabsorción provocada por una anemia perniciosa o una gastritis atrófica, ambas frecuentes en este grupo de edad. También, por falta de ingesta de frutas y vegetales en la dieta del anciano, se puede producir un déficit de vitamina C, debido a que las reservas de este nutriente son muy limitadas.
Se suele aconsejar una pauta con suplementos de minerales y vitaminas, además de una dieta alta en proteínas y nutrientes, incluyendo tres tomas entre comidas de suplementos alimentarios comerciales. Se puede evaluar la mejoría tanto por los análisis como por la mejora en la memoria y funciones motrices alteradas previamente.
La persona encargada del alta contactará con los servicios de asistencia social, si es necesario. Se establecerán contactos periódicos para proporcionar al paciente una ayuda a domicilio a tiempo parcial. Mediante esta atención se puede controlar y dirigir un programa de comidas con las recomendaciones dietéticas diarias instruidas por el médico. Los aportes vitamínicos y minerales están disponibles en las farmacias.